On July 16, 2008 by admin
Estos días, estoy haciendo un ciclo yo solo de revisionado de películas de James Bond en mi ordenador. Tras pegarme la primera etapa con Sean Connery, ahora estoy con la de Roger Moore. Una observación: en “El hombre de la pistola de oro” y en “La espía que me amó” los malos, siempre que salen comiendo, tienen en la mesa un bote de salsa “Tabasco”.

Ahora ando viendo “Vive y deja morir” y presto más atención a ver si sale un bote de “Tabasco” en la mesa del malo, que a la trama.
En “La espía que me amó” nace para la gran pantalla uno de mis personajes favoritos: el malvado asesino “Tiburón” (Richard Kiel).

Un personaje hueco, sin pasado, simple, más propio de una peli de dibujos animados, que me divierte muchísimo. Recuerdo que, de pequeño, me daba tanto miedo ese personaje que hice que mi madre me sacara del cine. Le estropeé la sesión de cine a mi madre pero no fue ese el motivo por el que ella murió años después.
Con la edad, me hice friki y malo. Extrañamente, mientras hoy veía “La espía que me amó”, deseaba que “Tiburón” matara a Bond y, que su jefe, un malvado que quería provocar el renacer de la civilización mediante una guerra nuclear, lograra su objetivo. No obstante, Bond tuvo que cagarlo todo, como siempre, y estropear el plan.
Pena da saber que ahora, “Tiburón”, vive atado a una silla de ruedas (tuvo un accidente automovilístico).
Por otro lado, hoy a las 12:15 me vuelvo a reunir con la productora. Mi guión les ha encantado. Si llegamos a un acuerdo en dicha reunión, creo que el miércoles 23 organizo un casting en Madrid para encontrar un personaje protagonista que me falta (necesitamos a una actriz gorda, de 20 a 32 años) y hacer una base de datos de actores y actrices para papeles grandes y pequeños. Trato de ir con pies de plomos y no ilusionarme demasiado con este proyecto porque aun no hay nada firmado y el piloto lo hago por 0 euros, sin embargo… estoy muy feliz, parece ser que en nada empiezo otra vez a escribir y a dirigir, está vez con un equipo profesional.
Nota.- Si conoces bien las pelis de Bond, puedes reírte un poco viendo los finales “alternativos” que hace este cachondo.