LOS ESCALONES DE LA MENTE
Hay más organismos vivos en la piel de un ser humano que seres humanos en la faz de la Tierra. Y si te concentras, te puedes meter dentro de la cabeza de otras personas. E, incluso, gobernar su cuerpo.
Eso hice yo. Fue una idea que tuve, que pensé estúpida, para escribir un relato:
-Escribiré un cuento sobre esto- pensé. Y luego me entristecí.- Nadie entenderá este cuento porque no soy tan buen escritor como para describir una fantasía así.
Sin trabajo, sin pasta en el bolsillo, con los bancos deseando localizarme para sacarme la piel (lo único que me queda) por el dinero que les debo, me senté en el escalón de un portal de la calle.
-Así empezaría el cuento- me animé- El chico pobre y sin amigos se sienta en el escalón de un portal de la calle y comienza a tratar de meterse en las mentes de otras personas para gobernar sus cuerpos.
Y eso intenté hacer. Lo mejor era, pensé, meterme dentro de la mente de un tío con pasta. Haría que sacase su tarjeta de crédito y me diera la totalidad de su dinero. Sin embargo, luego pensé que la gente que tiene pasta es gente lista y meterse dentro de la cabeza de un tío listo y controlársela debería de ser difícil.
-¿Quiénes son los más tontos que caminan por la calle? –pensé- ¡Los ecuatorianos!
Esperé que pasara uno con cara de indio y lo intenté. Aquí, yo, el escritor que quería escribir nada más que un cuento dejó de existir: porque me di cuenta que algo estaba pasando en mi vida real, en esa calle, sentado en ese escalón: el ecuatoriano se paró, dejó de caminar: YO estaba dentro de él, podía oír sus gritos de alarma, su voz. Me concentré un poco más y pude meterme dentro de su cuerpo, no sólo dentro de su mente. Veía por sus ojos, sentía su corazón latir en mi pecho, que era el suyo. Yo era él. Miré por sus ojos en mi dirección y me vi: sentado en el escalón, inmóvil, mirando hacia mi nuevo mi, fijamente, inmóvil. Como una estatua.
-¿Yo soy ese o ahora soy este? –pensé.
Si en ese momento alguien hubiera hablado o pegado al Rafael Fernández que estaba sentado sobre el escalón de un portal, este no hubiera respondido, quejado o defendido. Yo estaba dentro de un ecuatoriano. Manejaba y sentía el cuerpo de un ecuatoriano.
Cerré los ojos del ecuatoriano y los abrí. Camine de derecha a izquierda. Salté. El ecuatoriano real me habló:
-¡Vete de aquí! ¡Esto es una pesadilla! ¡Socorro! ¡Estoy muy asustado!
-Si no dejas de hablarme mataré a toda tu familia –traté de asustarle-. Soy un demonio que se ha metido dentro de ti.
-No. No eres un demonio –contestó- Tú eres el chico del escalón. Antes miraste hacía allí. Lo dijiste. Te escuché pensarlo dentro de mí.
Me inquieté por ser descubierto. La próxima vez sería más listo, no miraría hacía mí: no me descubriría, no pensaría en mí. Eso era lo que me había descubierto. Qué tonto. No debía ser tan duro conmigo mismo: era la primera vez que me metía en la mente de otra persona y era entendible mi error. No obstante no quería dejar pruebas ni testigos. Corrí con mi nuevo cuerpo de ecuatoriano hasta el tráfico de Bravo Murillo y justo antes de meter el cuerpo del ecuatoriano que manejaba a mi antojo bajo la rueda de una pesada furgoneta que iba a más de 100 por hora, regresé a mi cuerpo de Rafael Fernández en el escalón del portal. Pero antes, pude sentir la sorpresa dentro del corazón del ecuatoriano, luego el terror y hasta un nano segundo de dolor. Él murió mientras yo despertaba mi mente de siempre, sentado en un escalón de un portal, y volvía a manejar mi cuerpo.
-¡Qué loco! ¡Se ha suicidado! –gritaba la gente viendo, en la carretera, el cuerpo desangrándose del ecuatoriano. La furgoneta había volcado y chocado con otro coche. Creo que alguno de esos dos conductores murió. Vi mucha sangre. Había colisionado contra un Renault que conducía una mujer que agonizaba, media muerta o media viva, a saber, en el suelo. Me daba igual todo eso. Me levanté de ese escalón excitado por mi descubrimiento ¡Podía introducirme dentro de las mentes de los seres humanos que eran más tontos que yo!
¿Pero para qué me servía este super poder? Un tonto no podría proporcionarme el dinero que necesitaba para estar bien a final de cada mes. Podía hacer que trabajase en un Burguer King por mí, pero yo estaría dentro de él mientras tanto. Así que sería, igualmente, como si yo trabajara dentro del Burguer King, pero con otra cara. No me servía. No era buena vida. ¿Y hacerle atracar un banco? En las películas parece fácil, pero sinceramente aunque tuviera una pistola están todas esas puertas de seguridad con sus correspondientes detectores de armas, esas cajas fuertes que tardan en abrirse una hora…es complicado para un hombre de a pie cualquiera como yo: atracar un banco requiere estudio y yo necesitaba dinero en efectivo de manera inmediata: me voy a casar y no tengo dinero para la boda. Entonces se me ocurrió. Las tías. Las tías guapas y tontas. Tienen entre sus patas un tesoro. El coño. Las tetas. A los hombres les vuelven locos las mujeres guapas. Están deseando dar todo por ellas. Estar al lado de ellas.
Tomé el metro y me fui hasta la calle Serrano. Me senté en el escalón de un portal y me concentré buscando una mente que poseer. Por allí pasean las chicas más elegantes, ricas y tontas de Madrid. Finalmente conseguí introducirme dentro de la mente de una jovencita muy guapa que no tendría más de 17 años de edad. Seguramente virgen. Lo primero que pensé fue en obligar a esa jovencita a practicarme una felación: follármela. Pero hubiera sido una estupidez. Mi yo del escalón del portal no hubiera sentido absolutamente nada. Ni siquiera hubiera logrado ponérmela dura. Pues yo estaba dentro de ella.
Así que miré qué llevaba de valor dentro del bolso. Tarjetas de crédito, un Iphone y 500 euros en efectivo. Buen botín para empezar. Fui hasta el escalón e hice que la chica a la que manejaba metiera el dinero en el bolsillo del Rafael concentrado. Ella gritaba, pero conseguí anular sus gritos, dejar de escucharlos. Se llamaba Ana ¿Y qué? Luego continué con mi plan. Caminé por Madrid, con su cuerpo, hasta que me tope con un tío con pinta de tener dinero. 50 años. Llevaba una alianza. Casado. Cara de tonto, papada de sapo. Le sonreí, le enamoré. Una semana después dejé que me desvirgara. Sentí como su polla desvirgaba mi coño. No fue algo agradable. Pero hice mi trabajo: las mamadas y las conversaciones de amor: me compró una casa, me dio mucho dinero. Se convirtió en mi amante.
Cada día viene a verme después de trabajar. Me folla y me dice que muy pronto dejará a su esposa por mí. Sé que es mentira pero me da igual porque mientras tanto me hace regalos caros, voy acumulando una buena fortuna. Es justo lo que quiero. Son dos o tres horas que trabajo al día y algún fin de semana ocasional. Luego se va a casa. Y yo dejo ese cuerpo de adolescente y regreso a mi mente para volver a manejar mi cuerpo.
El resto del día dejo a la chica libre. Bueno, dejo su mente libre. Porque antes hago que la chica se encadene y amordace en una de las habitaciones de la casa que me ha comprado mi amante. Le dejo la tele puesta. Luego salgo de su cuerpo y mi mente regresa a mi cuerpo. Nadie busca a la chica. Llamé a sus padres, utilizando su voz, y les avisé que me había enamorado de un señor rico y que me iba a vivir con él. Se enfadaron, lloraron y angustiaron. Pero me dio igual. Rafael Fernández, mi yo verdadero, se casó y tuvo una boda por todo lo alto.
Ahora, este es mi trabajo y forma de vida: ser la puta de un gordo. No me siento orgulloso de mí mismo. Mi mujer no sabe de donde saco tanto dinero, cree que soy un guionista de éxito. Pero la vida es así de puta. O controlas o te controlan. O machacas o te machacan.











El sr. mayor es Arsenio?
jaaaaaa, no.
Un besito, Sara.
Subhumanos multiusos.
Es un detalle muy bondadoso dejarle la tele puesta.
…seguro Observadora? No es un detalle más de mi crueldad?
jajjajajaja jo ezcritor ahora no puedo fiarme ni de las agradables jovencitas de la calle,,, antes el peligro tenía cara, ahora puedes estar en cualquier sitio
Eres grande Ezcritor. Todas las jovencitas te desean y a mí no me desea ni mi abuela.
Paco ¿de verdad quieres que te desee tu abuela?
Comeme el coño Paco
jajajaajajj se os esta yendo un poco la cabeza con esto de la abuela de paco!
Pero bueno, ez lo arreglará, el tiene soluciones para todo
QUE HISTORIA TAN INTERESANTE!!!…VAMOS, ME IMAGINO QUE LO SERA PORQUE SOLO HE LLEGADO AL PRIMER RENGLON … Y AHORA QUE VAS A HACER CON ESTO? QUIZAS EL GUION DE UN CORTO, O UN CORTO DE UN PILOTO, O PUEDE SER EL PILOTO DE UN GUION…QUIEN SABE…
PERO SEGURO QUE SERA UN EXITO COMO TODO LO QUE HACES LOLOLOL…
Y A QUIEN LE PIENSAS VENDER ESTA “OBRA DE ARTE”: A ANTE 3? A CUATRO GATOS? A TELECIRCO? NO PODEMOS CON LA INTRIGA JAJAJAJA
EN TODO CASO NO SE TE OLVIDE CONTARNOS TODOS LOS MILLONES QUE VAS A GANAR…DANOS ENVIDIA SUPERHUMANO!… XDDDDDDDDD
Muy original… si no fuese porque ese super-poder que describes es original de Stephen King y su colección de la Torre Oscura.
Yo que tú inventaría algo nuevo….
Plagio:
Pues ni idea, jamás he leído esos libros de King (sí otros muchos de él) Pero me alegro de,si es como dices, tener la misma imaginación que un escritor tan grande. De todas maneras las posesiones de cuerpos, los controles de mente no es algo muy nuevo, creo. Si eres lector de literatura fantástica o aficionado al cine de terror lo sabrás. Supongo que si un día digo que vuelo estaré plagiando a Superman, no? Otra cosa sería que la historia que he escrito fuera como la de la novela que nombras.
Anda que..
EZCRETOR_IS_A_LOSER_LOL:
Pues sí. Creo que lo voy a convertir en un corto en cuanto pueda. Gracias por los ánimos. Sí, imagino que ganaré varios millones de euros, será un éxito como todo lo que hago, sí, sí, sí. Y que me lo nominarán a los oscars y a los premios principe de asturias. Me lo comprarán todas las cadenas menos CUATRO.
tenia un amigo gay que me decia que si el fuera mujer, se meteria a puta y se haria rica. los dos parecen compartir la misma idea.
como si fuera tan facil..
me ha gustado mas el texto tambien de fantasia de EZCRETOR IS A LOSER.
genial…
Muy bueno. Registra el título macho, es título de “Bestseller”.
A veces los “Bestseller” tienen sólo eso, un buen título.