Las chorradas aprendidas.
Nos apetecía mucho ir a ese restaurante. Pero lo único malo de ese restaurantes es que las mesas están muy pegadas las unas de las otras: según la pareja que te toque al lado te arruinan o maravillan el almuerzo. Cenar en ese restaurante es también cenar con otras personas.
Los que nos tocaron al lado eran dos gafapastas de Malasaña o Lavapiés. Me causa mucho aburrimiento hablar con esa gente, por eso siempre trato de evitarlos y no formo ni formaré nunca parte de ningún club cultural. Son gente que hablan por hablar, que siempre dicen que van a hacer cosas pero nunca las hacen y que creen rebosan talento cuando no son más que personas que sólo saben masturbarse a sí mismos. Para colmo estos eran del tipo gafapastas políticos. Un chico contra una chica. El chico era mayor que ella, un buen puñado de años, 5 ó 7. Estaba claro que se moría por follarla, pero trataba de que ella sola se abriera de patas escuchando los enunciados de su ideología política propia que había ido memorizando con el tiempo de otros gafapastas. Lo que pasaba es que ella no le escuchaba porque también había aprendido sus propios enunciados e ideología propia escuchada de otros gafapastas y ni esperaba que él terminase de soltar su discurso para poder soltar las chorradas aprendidas. Así que, ayudados con el vino, cada vez gritaban más el uno al otro e iban arruinando nuestro almuerzo.
-Estamos vendidos a las grandes corporaciones, a las grandes empresas. Hoy en día una empresa tiene más poder que un país. Las empresas subvencionan los países. Repsoll tiene más poder en el mundo que España -decía la chica como si hubiera descubierto la pólvora.
-No entiendo porque la gente está “dormida”. Cómo no se levantan y destrozan el sistema. Es porque no lo saben. Porque la masa es estúpida pero el individuo no y bla, bla, bla, bla.
Me aburro.
Esta gente va de pose o son estúpidos de verdad ¿no? No es que estemos dormidos. Es que el pueblo quiere eso, el pueblo ama el estado del bienestar que ha creado este sistema. Al pueblo le gusta no pensar y dejarse llevar: no preocuparse por nada salvo de follar, ver el fútbol o tele5 y beber ¿Qué hay de malo en eso? A los viejos, a los padres de familia no les apetece un sistema diferente. Es lo que quiere el pueblo y a todos los subversivos les toca acatar ese deseo pues para eso vivimos en una democracia. Si de verdad alguien se quiere salir del sistema que se vaya al campo, compre un terreno y viva de lo que su tierra le da.
Nos estaban arruinando el almuerzo y ahora me tocaba arruinárselo yo a ellos. Mi culo es grande. Mi estómago también. La pizza, la coca-cola había hecho bien su trabajo. Me levanté como queriendo ir al baño, y cuando mi culo estaba en mitad de un lado de sus mesas, me tiré un gran pedo sobre sus comidas. Un pedo silencioso pero apestoso.
Cuando regresé del baño ya se habían ido.










Jaaaaaajajaja, qué final más cojonudo! De haber estado me habría estado descojonando toda la noche jajaja
Qué “gafapasta” es el antepenúltimo párrafo.
el final es épico, digno de un buen pedorraal jajajajja
Tío, ahórrate estos posts. Son feístas.
Bien hecho, Rafa, por desgracias mi culo es recatado, de señorita, bien portado, cada que quiero vengarme de mis enemigos mortales, hago lo mismo que tú, empino la cola pero a diferencia tuya, me sale un pedito tibio, silencioso, inocente, totalmente inofensivo, nada nocivo. Ahora que lo pienso, quizá esa sea la razón por la cual estoy tan feliz de tener a mi chica (se llama Fiera Rodríguez), ella a pesar de ser un culo (¿te has fijado que nadie sospecha de las mujeres exuberantes, de las que parecen escaparon de un calendario de taller mecánico, cuando empieza a apestar a mierda un lugar?) tiene la debilidad de reventarse bombas lacrimógenas que minan restaurantes, iglesias, cines, centros comerciales enteros. La amo. Ella dispara por mí contra todos mis enemigos mortales, es decir, críticos literarios y demás intelectuales que creen soy una vergüenza para las letras.
siempre estás comiendo pizzas y te vas a poner como un berrraco.
Jajajajajajajajaja cabrón