LA RUMANA DEL POLLO CAMPERO

On July 26, 2008 by admin

En la puerta de la tienda del Pollo Campero había una rumana vendiendo mecheros que me pidió una limosna. Yo le dije que estaba sin trabajo y sin paro. Y que hoy me iba a gastar 9 euros en el Pollo Campero como lujo excepcional porque llevaba toda la semana comiendo sándwiches.

La rumana me miró con tristeza y me dijo:

-Llevo toda la tarde aquí y nadie me ha dado ni un euro.

Era jovencita, tenía unos ojos verdes preciosos. Me entraron ganas de invitarla a mi casa, compartir mi Pollo Campero con ella, que nos pasáramos toda la tarde y noche follando que es gratis y es el mayor de los placeres. Que los dos jugáramos a mentirnos, a creernos los reyes de Madrid durante una sola noche. Que, juntos, trabajando duro, renaciéramos del pozo de basura en el que nos encontramos.

Sin embargo, luego pensé que mientras yo durmiera, ella llamaría a su familia rumana y me asesinaría. Que mi perra Anais se convertiría en una perra vagabunda y moriría atropellada en cualquier calle apestosa de Madrid, por el coche de un tipo que no valdría ni la mitad de lo que vale mi perra como ser humano. Así que tuve claro que contestarle:

-Pues ponte a chupar pollas por 10 euros, rumana de mierda, que seguro empiezas a ganar dinero, guarra.

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