On January 10, 2010 by ezcritor
Decido dejar a Alexia en paz. La estoy acosando demasiado, seguro que confunde mi ímpetu y ganas de volverla a ver con locura. No la culpo. Por Internet me encargo de dar muy mala imagen. Ella no confía en mí, me lo dijo. Apenas me conoce. Tendrá miedo que le estropee su relación perfecta. Que escriba un post y su novio, que también me lee, se entere de que se la metí por el culo mientras ella chillaba de placer como un cerdo en el matadero. Supongo que lo peor del mundo para un rico procedente de Suiza es enterarse que tu novia te ha puesto los cuernos con el eZcritor. Mejor la dejo en paz, trato de olvidarla. No le escribiré en todo el fin de semana. A lo mejor así empieza a creer que no estoy loco, que soy normal, que puede volver a verme sin que pase nada. Pero lo estoy. Joder, no me obsesionaba así con alguien desde el instituto. Ella me encanta. Joder, cómo me gustaría volver a verla. No tengo ganas de follármela, lo juro: sólo quiero volverme a reír como el miércoles por la noche, cuando nos emborrachábamos. Tengo que controlarme. La mejor forma es quedar con otra chica. Quedar con muchas chicas. Follármelas a todas. Un clavo saca otro clavo. Llenar mi corazón de emociones, de sentimientos por otras, volver a ser un Sigmundo sin corazón. Si volvemos a quedar genial, si no, todos los coños que me pienso follar me ayudará a pasar este mal trago. Alguna encontraré mejor que ella. Siempre hay alguien mejor. Esta vez me costará un poco más. Pero siempre hay alguien mejor. Lo que está claro es que encerrándome en mí mismo, esperar por ella, no sirve de nada, eso no lo valoran las tías.
Paso al plan B. El antídoto.
Me meto en el Facebook. Elijo a una. A una que se llama Alexia, como ella.
Molará metérsela y correrme diciendo su nombre, sin que se entere que, a quien estoy nombrando, es a otra Alexia. Miro su perfil. Es Uruguaya. 18 añitos. Joder, qué tetas más grandes tiene. Y negra. No me gusta mucho su cara. Pero sí su nombre. Bueno, no te pongas con exigencias Rafa que estás gordo y tienes tetas y eres pobre. Le escribo un par de mensajes. La uruguaya negra de 18 años contesta a la hora, por el Facebook. Es lectora así que tengo la mitad del camino hecho. Consigo quedar con ella en la parada de Metro de mi casa. Ha sido fácil. Muy fácil. Aun estoy en forma.
Llega a las 18 horas. La miro. No está mal para un polvo. Tiene unas tetas exageradamente grandes. Demasiado grandes. La verdad es que las tiene tan grandes que dan risa. La gente la mira por la calle. Alguno se ríe con disimulo. No le culpo. Esas tetas parecen sacadas de una peli de dibujos animados porno. Su talla es una 200 por lo menos. Va a ser un polvo gracioso. Ojalá lo pudiera grabar en video. Le tienen que llegar por las rodillas, seguro. No estoy exagerando. No puedo poner una foto de la pobre negra de 18 años con tetas gigantes porque me denunciaría: pero las tenía así, lo juro:

Entramos en mi casa. Nos besamos. Yo quería que mis labios no volvieran a ser besados por nadie que no fuera Alexia pero tengo que dejar de creer en los cuentos de hadas. Alexia está con otro: más rico, más guapo y más todo que se la folla sin condón cuando le da la gana y a veces por obligación. Yo tengo que conformarme con aquella noche que me dio. Rafa, deja de sentirte un fracasado: sólo los tontos convierten un éxito en un fracaso. Ya está. No quieras más de Alexia. Bastante te dio aquella noche. Más de lo que merecías. Si quieres chicas como ella triunfa de una vez y hazte millonario. Te gustaría encontrar una así antes de triunfar, pero despierta: es imposible. Las chicas perfectas sólo van con triunfadores con yates. No se fijan en los soñadores sin dinero para pagar el alquiler el mes que viene.
Sigo besando a la uruguaya de tetas gigantes. No siento nada, bueno la polla comienza a palpitar, en unos segundos estará tiesa del todo, pero no siento nada en el corazón, ni siquiera emoción. Pero tengo que sacarme a Alexia de la cabeza. Esta uruguaya tiene 18 años. El mes pasado me enrollé con una que tenía 17 años. Mi anterior amante tenía 24. Dios mío. ¿Por qué no me follo a chicas de mi edad? A mí me gustaría follarme a una tia madura, a una de mi generación. Bueno, qué coño. Así es la vida. Seguro que soy el único tío de 35 años del mundo que se queja de follarse a jovencitas. Le toco la teta gigante a la uruguaya. Y ella comienza a gritar. Como una loca. Se la suelto. Chilla como una cerda a la que están degollando:
-AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHAHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH
Me asusto. Le digo que qué le pasa. Ella sólo grita. Aulla. Mi perra ladra, nerviosa. Ojalá no le de un ataque epiléptico. Tocan en la puerta. Es mi vecina viejita. Ya está. La uruguaya esta me va a acusar de violación. Por eso vino a mi casa tan fácilmente. Un truco para sacarme dinero. He caído. Menudo ardid. Pues a ver de dónde lo saco. Porque me quedan 0 euros.Si no por fin iré a vivir a donde me están esperando desde que llegué a Madrid: a la puta calle. O a la cárcel acusado por intentar violar a una uruguaya. Da igual que sea una inmigrante. No me van a perdonar por eso.
-¿Qué te pasa? –vuelvo a gritar a la uruguaya. El timbre de la puerta sigue sonando. Ahora escucho la voz del marido de la viejecita
“¡¿Qué pasa, qué pasa?!” –gritan.
Alexia deja de gritar.
-Estoy bien, estoy bien –gime.
Está sudando. Temblando.
-No me toques las tetas, por favor. No me las toques. Estoy mal, estoy mal. Pensé estaba ya bien, pero estoy mal.
Abro la puerta. Le digo a la vieja que mi amiga se ha pillado la mano con una puerta, pero que ya está bien. La vieja ni su marido me creen, lo noto en la cara, pero les cierro la puerta en la cara de incredulidad. Ojalá que no estén pensando que pego a mujeres. O que la uruguaya es una puta y a mi me va pegarles palizas. Todas las negras, en España, tienen pinta de putas. No lo pueden remediar. Se arreglan y parece que salen a chupar pollas. Cuanto más se arregla una negra, más pinta de puta tiene. No lo pueden evitar. Todas las negras son sospechosas de prostitución.
La Alexia uruguaya me cuenta que está mal de la cabeza. Que tiene brotes psicóticos. Que le dan complejo las tetas que tiene. Que todo el mundo se ríe de ella. Que en su país la violaron tres veces. Que su padre la echó de casa. Que no la quiere nadie. Llora. Llora como la niña que es.
Dejo de pensar en ella como un objeto sexual curativo y le hablo cariñosamente. Hablamos toda la noche de sus problemas. Bebemos Coca Cola y meto en el horno una pizza congelada para cenar. No le vuelvo a tocar. Realmente quisiera que se fuera de mi casa, espero no volverla a ver. Pero tengo que escucharla, ayudarla. Los ángeles somos así. Aunque yo no sea un ángel. Aunque no exista ninguna de las fantasías con las que sueño. Soy la única fantasía que existe, pero estoy actuando. Los ángeles tampoco exisitimos, sólo actuamos como si lo fuéramos.
-¿Puedo quedar a dormirme contigo? –me pregunta –Me haces bien. Me siento muy tranquila a tu lado.
-Pues claro –le digo.
Pero lo que realmente me gustaría es no volverla a ver. Que le ayudara otro. Que se vaya de mi casa. Pero se queda dormida mientras le acaricio los pelos de la cabeza y Anais le calienta los pies y yo me quedo inmóvil para no despertarla y que siga durmiendo en paz. Ojalá no hubiera quedado con ella. Lo que tengo ganas es de ver una peli en el ordenta. No puedo hacerlo, la despertaría. Puta negra con problemas mentales.