On December 3, 2008 by admin

En el coche no hablamos. Yo no sé qué decir y temo se den cuenta que soy un niñato, no un tipo duro. Hace menos de dos días vi a tres niños sudamericanos de menos de 16 años, subiéndose a un vagón del metro y yo preferí caminar para meterme en otro: aterrorizado por si eran Latin Kings y me miraban a la cara. Todavía me tiembla el cuerpo. Yo, con casi 35 años y con miedo de unos chavales de 16 años. Patético, pero entiéndanme, es que vivimos tiempos peligrosos según las noticias de la prensa y de la televisión. Uno ve a tres niños suramericanos juntos vistiendo ropa deportiva y te vienen a la cabeza miles de titulares e imágenes de violaciones, terror y pistolas. Si este señor francés supiera que soy un miedica no me daría 10.000 euros al finalizar el mes. Tengo que aguantar en esta farsa como sea. La situación está muy mal en España. No hay trabajo, sólo despidos. Desde que, hace meses, me fui del periodicucho de mierda en el que trabajaba, no cobro y no tengo paro ni un padre o madre o familia a quien pedir dinero. Soy lo más parecido a un perro vagabundo que un humano puede ser. Mi novia, hace pocos días descubrió que le había sido infiel, repetidas veces. Entre eso y que no tengo ni un euro, que dormimos en un colchón tirado en el suelo, no sé qué hace conmigo. Pero yo trato de mantenerla a mi lado. Es la única persona que me quiere, de verdad, en el mundo. Es la única persona a la que quiero de verdad en el mundo. 10.000 euros al mes. Se va a poner super contenta. Voy a poderle dar la vida de reina que se merece. La vida que siempre le he deseado dar. Hasta vamos a poder tener un hijo. Hace un año quedó preñada y decidimos abortar por culpa de nuestra precaria situación financiera.
Llegamos a nuestro destino. Es de noche, la casa que veo será aun más increíble cuando haya luz. No nos hemos alejado mucho del centro, 20 minutos en coche. He tratado de respirar lo menos posible. Temía que escucharan mi respiración. Quiero que se olviden de mí hasta el día que me tengan que pagar. Aguanto un par de meses, hago el paripé y me voy.
El chofer sale del lujoso coche para abrir la puerta al señor. Yo también salgo, dudo si abrir la otra puerta, a la francesita tía buena. Finalmente decido que no. Creo que es mejor que mire para todos los lados, cómo estudiando el terreno. Supongo que un guardaespaldas haría eso. Escucho la voz del chofer. El señor y la tía buena ya no están:
-Sígueme.
Caminamos, por un caminito de piedras, hasta la parte de atrás de la fachada de la casa. Una puerta, abierta. Entra, le sigo, hay un super cerdo de casi dos metros, viendo la tele, en pantalón de chandal y con un pulóver puesto:
-Te presento a tu nuevo compañero –le dice el chofer- Se llama Rafael. Rafael, este es Pete. Es húngaro.
-¿Qué le pasó a Micki? –pregunta Pete.
-Está en el hospital. Va a tardar en regresar. Ese pasillo da a 7 habitaciones –me informa ahora a mí- Elige una de las desocupadas, Rafael. Nos vemos mañana. A las 7:00 sale el señor. Si tienes hambre ve al cuarto del servicio, allí te prepararán algo de cenar. Si suena la alarma, Pete te dirá qué hacer. Mañana te enseñarán la casa y te darán ropa limpia.
-¿Hay teléfono? –pregunto pensando en mi novia.
-Sí. En el cuarto de servicio que te nombré. También Internet por si lo necesitas. Buenas noches.
-Buenas noches –respondo educado. Y me maldigo porque he sonado demasiado educado, casi como una niñita.
Nada más salir de la habitación, Pete me pregunta:
-¿Qué experiencia tienes?
-Discoteca –medio contesto.
-¿Portero de discoteca?
-Sí –miento: en la realidad en esa discoteca sólo fui camarero.
-Menuda mierda ¿Nunca has cuidado de un pez gordo?
-No.
-¿Tienes arma?
-No.
-¿Sabes disparar?
-No.
-Menuda mierda eres. Tengo un montón de amigos profesionales que podrían hacer este trabajo y me traen de compañero a un crío. Menuda mierda eres –gruñe desafiante.
Pienso ¿Qué diría Charles Bronson? Charles Bronson no le hubiera contestado a la primera pregunta. Hubiera pasado de él e ido a por la cena caliente. Mejor contestarle a lo Steven Seagel.
-¿Tu amigo Micki tenía experiencia?
-Es un crack.
-¿Y llevaba armas?
-Dos pistolas y un cuchillo.
-Pues está en el hospital con un navajazo en la garganta. Yo, en cambio, machaqué al negro que se lo hizo en 15 segundos.
Pete sonríe. Me mira como me miraban los abusones de los colegios de mi infancia. Sé que no le gusto, que le apetece hacerme daño. Pero le he ganado la partida. No puede formar una pelea por esto. Esto es trabajo. Trabajamos para gente civilizada. Sería un escándalo para los señores. Así que le sostengo la mirada como lo haría mi gran ídolo: Stallone. Me he visto todas sus películas y se cómo hacerlo. Estoy actuando. He dirigido alguna cosa por Internet y he hecho un piloto para TV. Sé lo suficiente de actuación para hacer creer al gordo enorme que no le tengo miedo.
-Veremos mañana –dice Pete. Y deja de mirarme para seguir viendo la tele.
-¿Mañana? –pienso cagado de miedo- ¿Cómo que mañana? ¿Qué va a pasar mañana? No puedo preguntarle. No puede saber que tengo ganas de cagarme encima y de abrazarle, pedirle que duerma conmigo esta noche. Que me proteja.
Salgo de la habitación. Voy hasta la cocina. Hay una vieja limpiando.
-¿Me han dicho que se puede cenar aquí? –pregunto amable. Siempre me han caído bien la gente mayor.
-¿Tú eres el nuevo de seguridad? –pregunta.
-Sí.
-¿Y tú crees que son horas estas para cenar?
-Me lo dijo el chofer –respondo, disculpándome (y vuelvo a sentirme como si estuviera en el colegio).
-¡Unos huevos con patatas y un filete es todo lo que te voy hacer!
-Ok.
La señora desaparece refunfuñando. Descuelgo el teléfono:
-¿Amor?
-¿Rafa? ¿Dónde estás? ¿Qué teléfono es este? Sale número oculto.
-Amor, he encontrado trabajo ¡10.000 euros al mes!
-¿De qué?
-De guardaespaldas, amor.
-¿Cómo que de guardaespaldas? ¿Tú no estabas trabajando para una productora?
-Amor, es que hoy me he enfrentado contra un criminal y le he zurrado de lo lindo con una impresora. Al otro que intentó pararle le clavó un cuchillo en la garganta. El criminal mató a un niño también…los guardas civiles dicen que soy un héroe.
-¿Esperas que me crea eso? ¿Dónde estás? ¿Cuando vienes?
-Que no puedo. Que tengo que quedarme aquí a dormir por las noches, es parte del trabajo.
-¡Tú me la estás pegando con una de tus lectoras putillas!
-Amor, te juro que no. Que estoy trabajando, amor, que son 10.000 euros al mes.
-¡Cómo no estés aquí en 30 minutos despídete de mí!
-¡Amor! ¡Qué soy guardaespaldas! ¡Qué no me puedo ir de pronto! ¡Qué voy a cobrar 10.000 euros dentro de un mes!
Mi novia cuelga el teléfono. Maldita sea ¿Qué hago? Tengo miedo de que se suicide. Mi novia siempre está diciendo que se va a suicidar. Siempre le estoy dando disgustos: el aborto, las infidelidades, la falta de dinero. Maldita sea ¿Qué hago?