Leyenda urbana sobre Ana Obregón

On September 6, 2011 by ezcritor

Llegué tarde a la cita en la cafetería, con mi amiga desparecida porque pasé una hora dentro de mi cuarto de baño, luchando con un grano que me había salido en el labio.

Justo cuando me lo exploté, cuando conseguí reventar su cabeza, escuché un fuerte golpe fuera de casa: me asomé a la ventana: dos coches habían chocado. Tengo la teoría de que cada vez que nos explotamos la cabeza de un grano, provocamos que dos coches choquen.

Me senté frente a ella con el labio hinchado, aun palpitando de dolor. No daba crédito al estado de mi amiga. Antes era una gorda y fea, desagradable de ver. Ahora era flaca y vestía a lo “victim mode”.

-¿Pero donde has estado? Desapareciste un día sin decir nada a nadie. Aun recuerdo la llamada telefónica angustiada de tus padres. Me llamaron llorando, diciendo que llevabas una semana desaparecida.

-No te lo puedo decir… no se lo puedo decir a nadie.

-¿Cómo qué no? ¡Y ahora apareces así! ¡Flaca y guapa! Tras un año desaparecida ¿Pero donde coño has estado?

-Está bien, está bien -comenzó a llorar mi amiga- Te lo contaré…necesito contárselo a alguien. No puedo mantener el secreto por más tiempo, necesito desahogarme. Pero júrame que no irás a la policía ni se lo contarás a nadie.

-Te lo prometo.

-Es Ana. Ana Obregón. Ana Obregón me secuestró. He pasado todo este tiempo en su sótano, secuestrada.

-¿Ana Obregón? ¿Qué me estás contando?

-Ana es una peligrosa psicópata. En su chalet de Moratalaz tiene un sótano oculto lleno de gordas secuestradas. Atadas. No nos da de comer. Sólo lo mínimo. Agua y algo de lechuga.

-¿Me lo estás diciendo en serio?

-Yo al principio lloraba, aterrorizada, pero luego, con el tiempo…fui comprendiéndola.

-¿Comprendiéndola?

-Se cruzaba conmigo en el gimnasio. Sabes que me había apuntado a uno. Ella hacía allí aerobic. En el sótano, una vez secuestrada, me lo contó: no soporta ver a las chicas gordas, cruzarse con ellas cada día… le da náuseas. Entonces nos secuestra. Nos lleva a su sótano, nos hace pasar hambre, nos da clases de buen gusto, nos pega un poco cuando las cosas le va mal, incluso de vez en cuando nos hace el amor de manera sádica…pero cuando estamos flacas, nos suelta.

-¿Y no la vas a denunciar?

-Oh, mírame, Rafa, Mira mi cuerpo. Ahora incluso tú quieres follarme. Incluso visto bien, sé combinar colores y que llevar y qué no llevar. Cuando me soltó me hizo mirarme en un espejo. Ya no soy una asquerosa gorda. Sino una tía buena. Se me llenaron los ojos de lágrimas. Moriría por Ana Obregón. Todas las que son secuestradas al principio, no lo entienden, pero cuando son puestas en libertad, todas, todas, les estamos eternamente agradecidas.

¿Qué le ocurrió a Dominique Strauss-Kahn? Un cuento de ciencia ficción.

On May 22, 2011 by ezcritor

¿Por qué una persona de esa edad le da de pronto por convertirse en un violador? Aquí la explicación:

-El asunto es que esto está en fase experimental -le dijo el científico.

-Pero soy el director del Fondo Monetario Internacional ¿A quién podría venirle mejor semejante aplicación? ¡La economía mundial está en mis manos!

-¿Está seguro que quiere entrar en este experimento? Sólo le estábamos informando. Como a todos los grandes líderes.

-Pues claro. Estamos en una situación de crisis mundial. Cuanto más despejada tenga mi mente, mejor.

Los científicos de este laboratorio secreto habían conseguido lo imposible. Convertir el pene del hombre en un órgano de quita y pon. Un hombre podía levantarse por la mañana y dejar su pene en casa. En la oficina nada le distraería: ni su secretaria jovencita, ni su compañera de trabajo con sujetador provocativo; nada de buscar una excusa para escapar al baño y hacerse, en triste silencio, la paja secreta de a media mañana. Que el hombre deje de pensar con la polla supondría un salto espectacular hacia el conocimiento: con este avance se calcula que se podría avanzar en 5 años lo que antes se avanzaba en 1.000. Dominique Strauss-Kahn, el director del Fondo Monetario Internacional y futuro presidente de Francia, tomaría mejores decisiones en su vital puesto de trabajo. Sin sexo alcanzaría la concentración de máximo rendimiento: lo que es imposible conseguir si se tiene una polla colgando.

-Aparte, esto no es peligroso -razonó Dominique Strauss-Kahn- Todos vosotros ya tenéis el miembro de quita y pon ¿No?

- -asintió el científico jefe- Nosotros ya somos hombres más competitivos gracias a este invento. Sin embargo, el mundo aun no está preparado para conocer su existencia.

-¿Quién fue la primera persona en someterse a semejante experimento?

-Un reo condenado a muerte. Por violar a trescientas ancianas en la misma noche.

-¿Cómo fue eso?

-¿No conoce el caso? Se metió en una residencia de ancianas y las violó a todas. Algunas murieron durante la penetración. Su pene era demasiado grande y gordo ¿Desea verlo? Guardamos ese pene en una vitrina por haber sido el primero al que convertimos de quita y pon. El criminal ya no lo necesita. Fue ejecutado en la silla eléctrica hace meses.

-Bueno. Enséñemelo. Tengo curiosidad por ver esa monstruosidad.

-Le aviso que puede herir su sensibilidad. Es un pene terrorífico. El que tendría un demonio.

-Si soporté la visión de las cuentas de Portugal, podré soportar la visión de ese pene.

Dominique Strauss-Kahn entra en quirófano y sale con su pene de quita y pon. Se lo guarda en su bolsillo y anuncia:

-Ahora pienso con mayor claridad. Tengo menos interferencias en la cabeza. Muchas gracias. La economía mundial se lo agradece.

-Si lo desea, puedo invitarle a comer -invitó el científico jefe- Sin pene, puedo explicarle algunos asuntos técnicos interesantísimos. Los entenderá a la perfección.

-Por desgracia ya me he entretenido bastante -se disculpa Dominique- Me esperan en mi despacho grandes problemas económicos mundiales que he de solucionar. Así que si me lo permite…

-Claro, claro… le acompaño hasta la salida.

Una vez dentro de su coche, mientras su chofer le lleva fuera de las instalaciones, Dominique Strauss-Kahn saca del otro bolsillo de su chaqueta su pene de toda la vida: uno rugoso y pequeño, no más grande que un cacahuete. Ríe, baja la ventanilla automática y lo tira al asfalto de la carretera con desprecio. Del otro bolsillo saca el objeto que acaba de robar sin ser visto por nadie: el pene de quita y pon del violador sádico. Dominique Strauss-Kahn baja sus pantalones hasta las rodillas. Y se enrosca el GRAN PENE orgulloso. Un escalofrío de poder inmenso recorre su espina dorsal.

-Cambio de planes -dice a su chofer- No me lleve a mi oficina. Lléveme a mi casa. Y llame a mi esposa. Dígale que necesito reunirme con ella urgentemente.

….

Follan sin parar durante horas con su esposa: hasta que ella le pide que pare, que no puede más. Dominique se va a un burdel. Allí folla sin parar con las putas experimentadas y curtidas en mil cabalgadas. Hasta que éstas tampoco pueden más. La nueva polla de Dominique es una monstruosidad.

-Esa polla sólo la puede soportar el agujero del culo de un negro. Los negros tienen una piel en el culo especial: dura y fuerte, resistente como la suela de un zapato.Y yo sé donde puede conseguir uno ahora mismo a buen precio -le aconseja la Madame extendiéndole una tarjeta con la dirección de un hotel de lujo.

….

Tras estar una hora follando al negro por el culo, a Dominique Strauss-Kahn le entran ganas de mear:

-Disculpa, ahora vuelvo.

El negro agradece a Dios la pausa. Porque le duele horrores el culo. Con la ayuda de un espejo observa el agujero de su culo: le sangra.

-Quince minutos más con este señor me causarán un desgarro anal. Posiblemente un desgarro anal mortal -piensa.

El negro se viste apresuradamente, roba la cartera de la chaqueta de Dominique, sale corriendo de la habitación para siempre. En ese momento entra, por error, una de las asistentas del hotel en la habitación. También es negra. Se pone a cuatro patas: comienza a limpiar el suelo. Dominique sale del baño.

Futuro cuasi perfecto

On November 21, 2010 by ezcritor

La mujer, abrazada al cuerpo desnudo de su marido, era inundada por felicidad plena. Llevaba tres años casada con Cristo, tenían un bebé que dormía, placidamente, en la cuna de la habitación de al lado. La mujer pensó que nunca antes había sido tan feliz: era la mejor época de su vida: a veces les faltaba algo de dinero, pero poseían una vida repleta de paz y amor. Atrás quedaba su tormentoso primer matrimonio: aquel donde su marido le pegaba y asfixiaba en un mundo de traiciones, humillaciones y drogas: Cristo, su nuevo marido era un hombre bueno, noble, trabajador: lo daba todo por ella y su bebé y, para colmo, le metía unos polvos de campeonato.

-Te amo: como nunca he amado antes – dijo Cristo de pronto- A tu lado soy la persona que siempre soñé ser, pero nunca me atreví.

-Y yo también te amo, lo sabes –dijo ella.

Quedaron dormidos. Si se pudiera morir de felicidad, habrian muerto en ese instante. Y el bebé se hubiera convertido, de mayor, en un violador en busca de cariño.

La mujer despertó: lo hizo en casa de su ex marido, abrazada a su cuerpo desnudo. Era el año 2001. Su cuerpo volvía a ser 9 años más joven. Había retrocedido en el tiempo: a veces pasa; duermes: tu alma sale de tu cuerpo, tu alma vuela por el cielo y entonces –si hace tormenta- un rayo le fulmina y despiertas 9 años atrás en tu cuerpo de por aquel entonces, pero sin olvidar la vida que has tenido. Su ex marido -al verla alucinando, sentada en la cama- le dijo:

-¿Qué coño te pasa? Estás como loca.

-Me voy –dijo ella vistiéndose con unos vaqueros y una camiseta.

-¿Cómo que te vas? ¿A dónde coño…?

-Olvídame.

Marchó de la casa sin maletas: sólo con lo puesto. Sabía donde vivía Cristo, el hombre de sus sueños: el hombre que la haría feliz: el hombre que era su meta: a su lado estaba la felicidad.

La mujer llegó a la casa donde vivía Cristo en el 2001, con quien se casaría en 2007. Iba a ser genial conocerlo ahora: más joven, tendrían más tiempo para estar juntos, de corregir muchos errores de su vida que ella sabia él  había cometido. Vio a Cristo entrando en su casa, cargado con bolsas de supermercado, y ella no dudó en presentarse: pero no como su mujer del futuro, no fuera que creyera que era una loca, simplemente se le ocurrió decir que era una admiradora. Al perfecto marido del futuro le hizo gracia y la invitó a entrar en su casa. Hablaron un poco y empezaron a follar, como desesperados. Después de eyacular dentro de ella Cristo le dijo que se fuera, que este encuentro sexual no había sido más que una distracción: él tenía un par de novias y no necesitaba otro coño más: Cristo le dijo que ni siquiera le gustaba para un segundo polvo:

-¡Pero si tú eres una persona seria y noble! –le dijo la mujer.

-¿Yo? Ja, ja, ja Tú eres gilipollas aparte de una puta. Me follo a la tía que me da la gana. Si no te gusta, no haber venido aquí con el cuento de que eras una admiradora. Vete de una vez, guarra. Ya te he dado lo tuyo.

La mujer marchó llorando. Cristo se rió y empezó a liarse un porro ¿Cómo era posible que su marido del futuro actuara así justo con ella? ¡En 2010 Cristo hubiera muerto por ella sin dudar! ¿Cómo era posible que la rechazara? ¡Él no era así! ¿Las personas nacen y mueren muchas veces a lo largo de la vida? ¿Su marido del futuro aun no había nacido: aun no había tenido las experiencias que le harían cambiar y convertirse en la persona perfecta con la que ella se casaría en el 2007? ¿Sería eso? La mujer entró en un bar, pidió una cerveza y se sentó a esperar.

Mientras -en el año 2010, su marido perfecto, el hombre con el que iba ser feliz- se despertó al lado del cuerpo de su mujer: que sin alma, encontró muerta. Cristo lloró desconsoladamente y, cuatro días después, la enterró. Cristo cuido de su bebé, que creció y se convirtió en un ciudadano ejemplar.

En el 2003 la mujer que venía del futuro, quedó dormida en la cama de un hotel: su alma salió de su cuerpo, su alma voló por el cielo y entonces –como hacía tormenta- un rayo volvió a fulminarla: despertó en 2015: dentro de un ataúd, dentro de un cuerpo descompuesto: murió horas después: gritando de dolor y terror.

Vida de Casillas si hubiera sido suplente en el mundial 2010

On July 18, 2010 by ezcritor

SOCCER-WORLD/

cas2

cas3

cas4

cas5

cas6

cas8

cas7

cas9

cas10

cas11

cas12

cas13

cas14

Relato: “EL MENTIROSO”

On June 30, 2010 by ezcritor

UNO

A mi lado se sentó un inmigrante que, igual que yo, viajaba en un autobús de Madrid a Barcelona. Me contó que había abandonado su país y a su gran amor por conseguir una mejor vida y porvenir aquí, en España. Tras contarle la peliaguda situación en la que me encontraba y el romántico motivo de mi viaje, miró serenamente a mis ojos y me hablo:

-Muchas veces por amor a una persona seguimos luchando tenazmente en lugar de hacer lo más sano: continuar con nuestra vida, tranquilamente.

El inmigrante hablaba creyendo tener la razón absoluta. Él, tras mucho esfuerzo y constancia, había conseguido un buen trabajo en una empresa informática. Yo, aunque nací en España, no tenía trabajo. La totalidad de mi fortuna consistía en trescientos euros y parte de ellos los había empleado en comprar este pasaje de ida y vuelta de fin de semana a Barcelona. Cuando regresara a Madrid tendría que dormir en la calle y comer de la caridad o robar en los supermercados. Me habían despedido de mi puesto de trabajo. No tenía a quien recurrir. Perdí a mis padres cuando era niño y no he tenido la suerte de hacer buenos amigos en el poco tiempo que llevo viviendo en Madrid.

Pensé que yo era de una especie humana diferente a la del inmigrante ¡Qué diferentes éramos respecto la ambición y el amor! Nunca renunciaría por una mejor vida y porvenir de la mujer de quien me encontraba enamorado como un demente: Carmen. Nunca dejaría de luchar por vivir junto a ella. Jamás.

Ese fin de semana iba a pasarlo en su casa de Barcelona. La invitaría a restaurantes, cines y lo pasaríamos bien. La pobreza que me esperaba cuando regresara a Madrid no me perturbaba.

DOS

Llegué a casa de Carmen a las once de la noche. Me dio un beso y mi cansancio por las ocho horas de viaje desapareció. Realmente no se hace pesado viajar en bus tantas horas si estás enamorado.

-¿Qué tal te va todo? –preguntó.

-Muy bien. Todo fenomenal.

-¿Y los problemas que tenías en el trabajo?

-Ya pasaron –le mentí- El problemilla se solucionó.

Le mentí porque no quería que supiera que estaba ante un escritor sin talento. Un fracasado. Durante toda mi vida la gente que me ha conocido y leído me ha asegurado que iba a triunfar como escritor, pues era una persona especial, que eso saltaba a la vista. Palabras amables pero mentirosas. No soy más que otro escritor mediocre. A mis 36 años no tengo nada, salvo un montón de escritos, proyectos y guiones en el disco duro del ordenador que jamás verán la luz. En las películas que veía de niño y que me hacían soñar se afirma que si intentas mucho una cosa, si pones todo tu empeño, al final lo consigues. Pero eso, en la vida real no es verdad. Hay mucha gente que lo intenta con todas sus fuerzas una y otra vez y jamás lo consigue. De esos fracasados no se hacen películas. Yo soy uno de esos fracasados. Pero este fin de semana no. Mucho menos ante los ojos de Carmen. Lo sería yo solo, a partir del lunes.

-Les ha gustado mucho el guión que les escribí para un anuncio –le dije a Carmen con una gran sonrisa, pero sin lograr que los ojos me brillaran de emoción- Les he sacado 300 euros de adelanto. El martes me darán el resto del dinero: 8.000 euros.

-¡Eso es genial! –gritó ella.

Y volvió a besarme.

Mientras sentía en mi boca el beso que no merecía pensé que pasar con ella el fin de semana era mi gran premio por toda una vida de sueños. La vida, a fin de cuentas, me había premiado con un galardón alternativo al Novel de Literatura.

TRES

modelorelatomentirosoConocí a Carmen en Madrid. Ella había venido para presentarse a unos castings que la agencia de modelos en la que trabaja le había organizado. Carmen es modelo. No conocida, del montón.

Tenía novio, pero un día ella se enamoró de un hombre que a su vez también estaba comprometido. Carmen quiso hacer las cosas bien: abandonó a su novio y luego se declaró al hombre del que se había enamorado. Y éste, incomprensiblemente para mi, le dijo que no.

Carmen quedó sola. Pasó tres meses con remordimientos y deprimida. Le atormentaba el daño que había causado a su novio de toda la vida, quien siempre la había tratado de manera ejemplar. Pero por otro lado, le quemaba el amor que sentía por aquel hombre de quien estaba enamorada y que no le correspondía.

En ese momento de su vida nos conocimos. Yo trabajaba en una de las productoras de publicidad para las que hizo un casting. Me habían contratado como creativo, disfrutaba de un periodo de prueba. Tras verla posar en el casting reuní valor (no soy de las personas que se atreven a acercarse a las chicas) y me atreví a preguntarle que qué haría por la noche:

-Nada –contestó con una sonrisa pizpireta- Estoy sola en Madrid.

Y quedamos para tomar una copa.

CUATRO

Pasamos dos días juntos, en mi apartamento. Fueron los dos mejores días de mi vida. Todo fue maravilloso. Él corazón me sangraba de amor.

-Te quiero –le confesé.

-Eso es imposible –replicó enfadada- No me conoces de nada.

Quedé en silencio. Quizás debería de haberle dicho lo que pienso: que amar sin conocer es el único modo de amar a alguien. Que los momentos irracionales, en los que sientes y no piensas, son los únicos momentos que valen de la vida; que el resto son días de oficina.

En un mundo justo si sientes algo muy fuerte en tu corazón por una persona, esa persona tendría que sentir lo mismo por ti. Pero ya sabemos, en cuanto dejamos de ser niños, que no vivimos en un mundo justo sino en su antítesis.

Hay algunas personas que todo le sale bien y viven en el cielo. Otras que vivimos los siete días de la semana en el infierno. No hay justicia. Da igual lo que hagas, las veces que lo intentes. La fortuna es una lotería. El éxito, un malentendido. Al final sólo hay gente con poder exprimiendo a gente sin poder.

A los dos días ella regresó a su vida en Barcelona y yo a mi trabajo. Quedamos en vernos el siguiente fin de semana, en su casa.

Regresé a la productora donde trabajaba con una cara que revelaba que nadie en el mundo era más feliz que yo. Al llegar, el jefe me llamó a su despacho. Con razón, estaba visiblemente molesto conmigo:

-¿Por qué no ha acudido al trabajo estos dos últimos días? – me interrogó.

-Por problemas de salud –le mentí.

-¿Tiene usted algún justificante que demuestre que ha estado enfermo?

-No.

-Pues no le creo. Tienes un aspecto inmejorable. Está usted despedido.

Me asusté. Necesitaba ese trabajo. Me había costado muchos meses encontrar uno. Además sólo tenía ahorrado trescientos euros y ya había agotado el paro. Decidí decirle la verdad, apelar a sus sentimientos. Al fin y al cabo, seguro que mi jefe también se habría enamorado locamente en alguna ocasión de su vida: cometido una irresponsabilidad:

-Me enamoré de una chica –le dije- Creo que es el gran amor de mi vida. Pasé estos dos días con ella. Jamás había estado tan enamorado. Perdóneme.

Mi jefe me miró de arriba abajo. Luego murmuró con desprecio:

-Patético. Váyase de mi empresa. Aquí no empleamos a niñatos, sino a gente responsable.

Salí de su despacho. El amor es algo patético y despreciable en el mundo de los negocios. “Estar enamorado” debería de aceptarse como motivo válido para obtener una baja laboral. Podrías estropear el teclado del ordenador con las lágrimas. Parece que sólo tienes derecho a estar locamente enamorado a los 15 años. De adulto está muy mal visto. Se espera de ti que te comportes siempre como un responsable y frío robot. Pero el amor, aparte de hacernos felices, nos convierte en imbéciles y en niños. Por fortuna.

Da igual qué edad tengas, el amor siempre puede volver a hacerte sentir como un niño.

Y eso es una bendición.

CINCO

El domingo por la noche, en el restaurante decidí declararme. Eran las siete de la noche y el autobús salía a las doce.

La comida favorita de Carmen es la italiana, así que fuimos a un italiano que estaba cerca de su casa. Mi declaración iba a ser sencilla. No iba a repetir el error de decir “te quiero” como en aquella ocasión en mi casa, en la que se había molestado. Simplemente iba a preguntarle si quería que regresara el próximo fin de semana o el siguiente. Con eso me valdría. Si me decía que sí, es que ella quería seguir conociéndome: que pensaba que quizá yo podría ser el hombre de su vida. Con eso me bastaba para estallar en felicidad. No podría regresar a Barcelona desde Madrid sin dinero. Tenía un plan: fingiría, esa noche, que tomaba el autobús a Madrid pero me quedaría en Barcelona. Pasaría los días en un parque y, por la noche, dormiría entre los arbustos o donde fuera, hasta el día que Carmen señalara como fecha de nuestro reencuentro.

Pedimos vino blanco y queso de entrantes. Aquella iba a ser mi última buena cena. Mientras comíamos, quise hacerle la pregunta, pero no me atreví. Sentí nervios. Pedí disculpas y me fui al lavabo. Una vez allí, abrí el grifo, tomé agua en la palma de la mano y refresqué mi nuca. Miré mi reflejo en el espejo y me pedí, mirándome a los ojos, valentía. Debía hacerle la pregunta.

Cuando regresé a la mesa, ella lloraba.

-¿Qué te pasa?

-Acabo de recibir un mensaje de texto.

-¿De quién?

-Del chico al que amo, a quien me declaré. Dice que también me ama.

Y Carmen rompió a llorar de amor.

SEIS

Tomé el autobús de las doce de la noche. Tras ocho horas de viaje llegué a Madrid. Salí del autobús sabiendo que no tenía nada.

NADA.

Nadie me esperaba, tampoco tenía ningún lugar a donde ir.

Sólo tenía un inmenso dolor en el pecho.

Nunca volví a ver a Carmen y, desde entonces, vivo en la calle.

VIDA DEL HERPES GENITAL DEL AMOR

On October 19, 2009 by ezcritor
Antes de la aparición del herpes o del amor, el individuo infectado experimenta un aumento de sensibilidad, quemazón o dolor en la piel. No sabes qué te está pasando. Y un día miras tu coño y a tu corazón y ahí estoy yo: tu herpes del amor genital. Con una gran sonrisa de subnormal.
Me gustaría ser, para ti, tu herpes genital: causado por el virus del placer del amor. Quiero ser, para ti, una erupción: dolorosas ampollas para tu corazón. Sólo 1 de cada 1.000 personas consiguen tener herpes del amor. Y tú y yo, sin duda, somos  especiales. El resto morirán en su mediocridad. No es culpa nuestra. Tú, simplemente, frota tu clítoris hasta que yo salga del todo. Primero la cabeza, luego las piernas: por último los zapatos.
Sin que tus padres se enteren, alimenta a tu herpes del amor genital. Aliméntalo bien (hamburguesas del Burguer King, potajes de la vecina, pescado del mercado, etc) hasta que pueda tener vida fuera de tu coño. Y hazlo crecer. Háblame por las noches, aunque yo no te entienda, pues igual que las plantas soy subnormal. Guárdame bajo la cama o dentro de una caja de zapatos, colócala sobre el armario: hazle agujeros en la tapa para que yo pueda respirar. Pronto obtendré conciencia y creceré y podré hablarte y penetrarte. Pero sólo podrá ser una noche. Los herpes genitales del amor crecemos una única vez: 1,80 cm. Un miércoles cualquiera. Luego morimos. Al día siguiente. Con los primeros rayos del sol: aparecemos muertos, inexplicablemente, en una playa.
Pero antes me correré dentro de tu coño proporcionándote 1.000 orgasmos. Eso es verdaderamente lo que nos hace morir. Luego déjame ir que tengo que llegar corriendo a la playa para poder morir. Déjame salir de tu habitación cuando tus padres no estén mirando: cuando estén durmiendo o viendo la televisión. Cruzaré el pasillo a gatas y abriré y cerraré la puerta de tu casa con cuidado: desapareceré por las escaleras de tu edificio a todo correr.  Quizá escuchen algo, pero sin pruebas, nunca sabrán qué fui o si existí. Tú métetetetete en tu habitación y hazte la dormida cuando vayan a preguntar.

herpes-genital

Antes de la aparición del herpes o del amor, el individuo infectado experimenta un aumento de sensibilidad, quemazón o dolor en la piel. No sabes qué te está pasando. Y un día miras tu coño y a tu corazón y ahí estoy yo: tu herpes del amor genital. Con una gran sonrisa de subnormal.

herpes-vaginal2

Me gustaría ser, para ti, tu herpes genital: causado por el virus del placer del amor. Quiero ser para ti una erupción: dolorosas ampollas para tu corazón. Sólo 1 de cada 1.000 personas consiguen tener herpes del amor. Y tú y yo, sin duda, somos especiales. El resto morirán en su mediocridad. No es culpa nuestra. Tú, simplemente, frota tu clítoris hasta que yo salga del todo. Primero la cabeza, luego las piernas, por último los zapatos.

Sin que tus padres se enteren, alimenta a tu herpes del amor genital. Aliméntalo bien (hamburguesas del Burguer King, potajes de la vecina, pescado del mercado, pizzas de la sección de los ultracongelados, etc) hasta que pueda tener vida fuera de tu coño.

herpes-vaginal3

Y hazlo crecer. Háblame por las noches, aunque yo no te entienda, pues igual que las plantas soy subnormal. Guárdame bajo la cama o dentro de una caja de zapatos, colócala sobre el armario: hazle agujeros en la tapa para que yo pueda respirar. Pronto obtendré conciencia y creceré y podré hablarte y penetrarte.

herpes-vaginal4

Pero sólo podrá ser una noche. Los herpes genitales del amor crecemos, un miércoles cualquiera, una única vez: 1,80 cm. Luego morimos. Al día siguiente. Con los primeros rayos del sol: aparecemos muertos, inexplicablemente, en una playa. Da igual lo lejos que esté.

Pero antes me correré dentro de tu coño proporcionándote 1.000 orgasmos. Eso es verdaderamente lo que nos hace morir. Dar ese semen mágico. Luego déjame ir que tengo que llegar corriendo a la playa para poder morir. Déjame salir de tu habitación cuando tus padres no estén mirando: cuando estén durmiendo o viendo la televisión. Cruzaré el pasillo a gatas y abriré y cerraré la puerta de tu casa con cuidado: desapareceré por las escaleras de tu edificio a todo correr. Quizá escuchen algo, pero sin pruebas, nunca sabrán qué fui o si existí. Tú métetetetete en tu habitación y hazte la dormida cuando vayan a preguntar.

No te preocupes si mi marcha te rompe el corazón. Porque las ampollas de los herpes genitales del amor se rompen en el corazón dejando llagas dolorosas que, eventualmente, forman una costra pero que desaparecen sin más. Sanarás en un periodo de 7 a 14 días. Con lo joven que eres; pronto estarás bien. Y, mientras te follas a otro de nuevo en tu cama o en el asiento detrás de un coche recordarás, con ternura, a tu primer herpes del amor genital que vivió en tu corazón y, sobre tu armario, en una caja de zapatos con agujeros en la tapa y con el que hiciste el amor.

No te preocupes si mi marcha te rompe el corazón. Porque las ampollas de los herpes genitales del amor se rompen en el corazón dejando llagas dolorosas que, eventualmente, forman una costra pero nada más. Sanarás en un periodo de 7 a 14 días. Con lo joven que eres; pronto estarás bien. Y, mientras te follas a otro de nuevo en tu cama o en el asiento detrás de un coche recordarás, con ternura, a tu primer herpes del amor genital que vivió en tu corazón y, sobre tu armario, en una caja de zapatos con agujeros en la tapa.te preocupes si mi marcha te rompe el corazón. Porque las ampollas de los herpes genitales del amor se rompen  en el corazón dejando llagas dolorosas que, eventualmente, forman una costra pero nada más. Sanarás en un periodo de 7 a 14 días. Con lo joven que eres; pronto estarás bien. Y, mientras te follas a otro de nuevo en tu cama o en el asiento detrás de un coche recordarás, con ternura, a tu primer herpes del amor genital que vivió en tu corazón y, sobre tu armario, en una caja de zapatos con agujeros en la tapa.de la aparición del herpes o del amor, el individuo infectado experimenta un aumento de sensibilidad, quemazón o dolor en la piel. No sabes qué te está pasando. Y un día miras tu coño y a tu corazón y ahí estoy yo: tu herpes del amor genital. Con una gran sonrisa de subnormal.
Me gustaría ser, para ti, tu herpes genital: causado por el virus del placer del amor. Quiero ser, para ti, una erupción: dolorosas ampollas para tu corazón. Sólo 1 de cada 1.000 personas consiguen tener herpes del amor. Y tú y yo, sin duda, somos  especiales. El resto morirán en su mediocridad. No es culpa nuestra. Tú, simplemente, frota tu clítoris hasta que yo salga del todo. Primero la cabeza, luego las piernas: por último los zapatos.
Sin que tus padres se enteren, alimenta a tu herpes del amor genital. Aliméntalo bien (hamburguesas del Burguer King, potajes de la vecina, pescado del mercado, etc) hasta que pueda tener vida fuera de tu coño. Y hazlo crecer. Háblame por las noches, aunque yo no te entienda, pues igual que las plantas soy subnormal. Guárdame bajo la cama o dentro de una caja de zapatos, colócala sobre el armario: hazle agujeros en la tapa para que yo pueda respirar. Pronto obtendré conciencia y creceré y podré hablarte y penetrarte. Pero sólo podrá ser una noche. Los herpes genitales del amor crecemos una única vez: 1,80 cm. Un miércoles cualquiera. Luego morimos. Al día siguiente. Con los primeros rayos del sol: aparecemos muertos, inexplicablemente, en una playa.
Pero antes me correré dentro de tu coño proporcionándote 1.000 orgasmos. Eso es verdaderamente lo que nos hace morir. Luego déjame ir que tengo que llegar corriendo a la playa para poder morir. Déjame salir de tu habitación cuando tus padres no estén mirando: cuando estén durmiendo o viendo la televisión. Cruzaré el pasillo a gatas y abriré y cerraré la puerta de tu casa con cuidado: desapareceré por las escaleras de tu edificio a todo correr.  Quizá escuchen algo, pero sin pruebas, nunca sabrán qué fui o si existí. Tú métetetetete en tu habitación y hazte la dormida cuando vayan a preguntar.
No te preocupes si mi marcha te rompe el corazón. Porque las ampollas de los herpes genitales del amor se rompen  en el corazón dejando llagas dolorosas que, eventualmente, forman una costra pero nada más. Sanarás en un periodo de 7 a 14 días. Con lo joven que eres; pronto estarás bien. Y, mientras te follas a otro de nuevo en tu cama o en el asiento detrás de un coche recordarás, con ternura, a tu primer herpes del amor genital que vivió en tu corazón y, sobre tu armario, en una caja de zapatos con agujeros en la tapaAntes de la aparición del herpes o del amor, el individuo infectado experimenta un aumento de sensibilidad, quemazón o dolor en la piel. No sabes qué te está pasando. Y un día miras tu coño y a tu corazón y ahí estoy yo: tu herpes del amor genital. Con una gran sonrisa de subnormal.
Me gustaría ser, para ti, tu herpes genital: causado por el virus del placer del amor. Quiero ser, para ti, una erupción: dolorosas ampollas para tu corazón. Sólo 1 de cada 1.000 personas consiguen tener herpes del amor. Y tú y yo, sin duda, somos  especiales. El resto morirán en su mediocridad. No es culpa nuestra. Tú, simplemente, frota tu clítoris hasta que yo salga del todo. Primero la cabeza, luego las piernas: por último los zapatos.
Sin que tus padres se enteren, alimenta a tu herpes del amor genital. Aliméntalo bien (hamburguesas del Burguer King, potajes de la vecina, pescado del mercado, etc) hasta que pueda tener vida fuera de tu coño. Y hazlo crecer. Háblame por las noches, aunque yo no te entienda, pues igual que las plantas soy subnormal. Guárdame bajo la cama o dentro de una caja de zapatos, colócala sobre el armario: hazle agujeros en la tapa para que yo pueda respirar. Pronto obtendré conciencia y creceré y podré hablarte y penetrarte. Pero sólo podrá ser una noche. Los herpes genitales del amor crecemos una única vez: 1,80 cm. Un miércoles cualquiera. Luego morimos. Al día siguiente. Con los primeros rayos del sol: aparecemos muertos, inexplicablemente, en una playa.
Pero antes me correré dentro de tu coño proporcionándote 1.000 orgasmos. Eso es verdaderamente lo que nos hace morir. Luego déjame ir que tengo que llegar corriendo a la playa para poder morir. Déjame salir de tu habitación cuando tus padres no estén mirando: cuando estén durmiendo o viendo la televisión. Cruzaré el pasillo a gatas y abriré y cerraré la puerta de tu casa con cuidado: desapareceré por las escaleras de tu edificio a todo correr.  Quizá escuchen algo, pero sin pruebas, nunca sabrán qué fui o si existí. Tú métetetetete en tu habitación y hazte la dormida cuando vayan a preguntar.
No te preocupes si mi marcha te rompe el corazón. Porque las ampollas de los herpes genitales del amor se rompen  en el corazón dejando llagas dolorosas que, eventualmente, forman una costra pero nada más. Sanarás en un periodo de 7 a 14 días. Con lo joven que eres; pronto estarás bien. Y, mientras te follas a otro de nuevo en tu cama o en el asiento detrás de un coche recordarás, con ternura, a tu primer herpes del amor genital que vivió en tu corazón y, sobre tu armario, en una caja de zapatos con agujeros en la tapa.