On September 20, 2010 by ezcritor

Voy a cortarme el pelo: debajo de mi casa hay una peluquería bastante profesional: la última vez me cobraron 16 euros: no está mal: además las peluqueras y las clientas de esta peluquería son de ese tipo de chicas tipo pijitas elegantes que huelen bien, de treinta y pico: mujeres que ya saben bien cómo funciona una polla: son de esas peluqueras que hacen un masajito en la cabeza tras el lavado: en ese momento considero que son unas putas (y baratas) pues me están dando placer por dinero: es como si te hicieran una paja pero en la cabeza ¿no?: si tuviéramos un glande en la coronilla eyacularíamos sobre sus tetas en algún momento del masaje: me pongo las lentillas antes de salir: así veré mejor sus caras de pijitas: ala, a masajearme la cabeza ¡PUTAS!: me lavo con bastoncillos el interior de las orejas para no darles asco y me pongo algo de colonia infantil de supermercado de 1 euro el litro: así se acercarán más a mi, se rozarán conmigo: muchas veces esas peluqueras me rozan con sus tetas: BUF, quiero estar en la peluquería YA: le doy un beso a mi perra, le pido que no revuelva en la basura y salgo para la peluquería: después de que me corten el pelo volveré a casa y me haré un buen pajote en honor a todas las peluqueras y clientas pijas entre las que voy a estar.
Entro en la peluquería: veo a la peluquera que me gusta: pero le está cortando el pelo a un pijo casi sin pelo: de la nada aparece un suramericano gigante: con la cabeza rapada y lleno de tatuajes: negro: si nos peleáramos me ganaría: juro que este no estaba la última vez que vine: antes había otra peluquera tía buena: el negro me clava sus ojos llenos de lujuria:
-Soy tu peluquero – dice para resultar simpático pero realmente para tratar de conquistarme.
-¡Soy heterosexual POR DIOS! –deseo gritar, pero no digo nada para que no se me acuse de homofobia a los mariconazos.
Me sienta y me envuelve en un plástico: me toca demasiado poniéndomelo: pero me pongo contento con que me envuelva con esa especie de babero de plástico gigante porque así estaré más aislado de él.
-¡Soy heterosexual POR DIOS! –deseo otra vez gritar- ¡No me toque tanto! ¡Me repugna que me toque otro hombre!
Mientras me pregunta cómo quiero que me corte el pelo, mientras me lo corta, mientras me lo lava ME TOCA DEMASIADO. Durante el masaje me dice todo el rato que tengo la cabeza demasiado tensa, que la relaje: no puedo: me está masajeando la cabeza un negro: si mi polla fuera mi cabeza me estaría haciendo una paja QUIERO SALIR DE AQUÍ.
-Tú cabeza ahora es mía –me dice. Y se me revuelve el estómago y sé, que si va un poco más allá, sólo un poco más, vomitaré.
Por fin termina de cortarme y peinarme: me echa laca: por Dios ¿Qué hombre se echa laca?: quizá un poco de gomina pero ¿laca?: sólo Elton John se echa laca: nunca había pasado tanto tiempo en una peluquería: nunca me habían atendido durante tanto tiempo: tocado tanto. Pago:
-¿Y cómo te llamas? –me pregunta.
-Sebastián –le miento.
-¿Y vives por aquí?
-No. Vivo en Gran Canaria. En un pueblo. Vuelvo hoy para allá.
-¿Canario? ¿Allí no son negritos, como yo?.
-Ni negritos ni maricones como tú –pienso decirle- Sobre todo yo. Soy el más blanco y más heterosexual de toda Canarias. Te has equivocado conmigo de lado a lado. Ni plátanos como porque tienen forma fálica. Coños. Yo me concentro en los coños. Me he comido miles. Me he corrido en miles. Pregunta a cualquier mujer de España y del norte de Europa y te dirán que sí, que conocen a alguna mujer a la que me he follado. A sus madres, a sus hermanas, a quien sea si es una mujer. En cambio, pollas, cero. Ni una. Es más, veo una polla y se me cierra el culo y se me encoje la polla. Si vieras mi polla en esos momentos pensarías que es la polla de un tetrapléjico o de un impotente de nacimiento. Se me pone hasta fría, como si falleciera.
Me sigue preguntando cosas (esperando le diga de quedar para tomar un café) y yo sigo contestándole, asustado. Me da miedo ese maricón grande y negro y con la cabeza rapada: tengo la impresión que cuando salga de la pelu me perseguirá sin que me cuenta para saber donde vivo: sólo dos calles más arriba de allí: que esperará noches y noches hasta una, en la que yo baje la basura borracho y no pueda defenderme: entonces, por fin, podrá soltar toda su leche llena de sida dentro del agujero de mi culo. Entonces mi culo estará usado y ya nada será igual en mi vida y ni siquiera podré volver a hablar con nadie sin ponerme a llorar.
Me voy: jamás volveré a esa peluquería: me siento violado: la próxima vez iré a Llongueras: allí no contratan a sudamericanos negros maricones: allí sólo hay mujeres pijitas: como debe de ser: llego a casa: me lavo la cabeza para quitarme el olor a laca y suavizantes y mierdas de maricones que me puso: también sus huellas dactilares: tengo que comenzar a olvidar a ese peluquero: sé que el proceso va a ser largo: trato de dormir un poco: pero tengo miedo que el negro me haya seguido y me haya puesto una laca con narcóticos retardantes: quizá no sabe que me he lavado el pelo y no me va hacer efecto la droga: como es sudamericano seguro que sabe forzar cerraduras: meto la llave en la cerradura, doy doble vuelta y abro el ordenador. Pongo un video de lesbianas: no quiero ver ni una polla penetrando un coño: sólo quiero ver mujeres: blancas y rubias: gimiendo: pelos rubios largos: coños: clítoris: tetazas blancas con pezones rosas: como debe de ser: la única polla que quiero ver en toda mi vida es la mía.