On April 7, 2010 by ezcritor

La chica que me visitaba en mi apartamento me pidió ir al baño.
-¿Vas a cagar? –le pregunté.
-¿Por qué?
-¿Te da vergüenza reconocer que vas a cagar? –le hice ver.
Y ella, pensativamente, lo reconoció mentalmente. Se dio cuenta qué pequeña era respecto a mí. Se dio cuenta que toda su vida había vivido en una hipocresía. A la gente le da vergüenza reconocer que va a cagar.
-Sí, voy a cagar-reconoció en voz alta, por primera vez en su vida. Y, tras decir estas palabras, se sintió bien. Libre. Y limpia.
-Como te quiero –le dije- puedes elegir entre las dos opciones que tengo en el cuarto de baño. Puedes limpiarte el culo con el papel higiénico de toda la vida o con las toallitas húmedas que están sobre el rollo de papel.
Y la chica, liberada al fin de esta sociedad opresora, fue al baño. Echó una gran cagada y, en cuanto salió del baño, tras limpiarse su agujerito anal con toallitas, se tiró a mis brazos para que le hiciera el amor de manera apasionada.