On March 11, 2010 by ezcritor
Con los últimos 40 euros que me quedaban, fui a ver a una chica. Tenía buenas tetas y eso. Pero sobre todo novio. Me encantan las tías de Madrid con novios de Madrid. Mientras me las follo pienso que sus novios son los gilipollas que me llaman “panchito” por haber nacido en Canarias. Desde aquí hago un llamamiento a todas las chicas de Madrid que quieran ponerle los cuernos a sus novios gilipollas y creídos, para que me escriban y consumemos el acto. Mi email es ezcritor (arroba) gmail.com. Y felicidades por vuestra eliminación anoche de la Copa de Europa.
Nos sentamos en una cafetería y la chica empezó a hablar de sus cosas que me importaban una mierda: que si era especial, que si no entendía nada de la vida, que si le gustaba salir a la calle a calentar tíos, que si no le gustaba ningún escritor de los que están vivos. Yo escuchaba compadeciendo a su novio. Otra tía del montón que se cree especial. Las tías hoy en día se han crecido tanto con tantas leyes injustas que las encumbran, que han dejado de ser mujeres para comportarse como los hombres que antes despreciaban. Es como si tuvieran polla y tu vagina, cuando hablan. Van de chulas. Pero en el fondo están deseando que les des una buena hostia y las dejes tiradas en la calle tras llenarles de semen la vagina. Es entonces cuando se sienten bien. Una mujer no es feliz si eres amable y educado con ella. Si les tratas así no te respetan. Andan buscando su nueva posición en el sistema, pero hasta que no las tratas como una mierda no se hallan. Me jugaba el cuello a que esa chica estaba quedando conmigo en ese café, a espaldas de su novio, porque su novio era bueno con ella: seguro que él se encargaba de fregar los platos de la cena y de bajar la basura y de que la alfombra no tuviera nunca pelusa. Si no quieres que tu novia te ponga los cuernos nunca friegues los platos de la cocina ni bajes la basura. Mejor échale una buena bronca cuando te pida lo haga. Manda a tomar por culo a tu novia si no quieres que te deje por ser poco viril. Te aviso que a fuerza de fregar los platos te vas a quedar impotente.
Llegó una amiga suya, que se sentó con nosotros, y la chica se puso nerviosa. Pensó que su amiga me gustaría más que ella. Las chicas siempre rivalizan. Su amiga tenía ojos de besugo y a sus 22 años se comportaba como si estuviera de vuelta de todo. Yo tenía ganas de vomitar pero lo disimulé sonriendo hipócritamente todo el rato y comiendo tortilla de patatas. La chica se notaba que nunca la habían puesto a cuatro patas y le habían metido una buena tranca. Posiblemente moriría sin saber qué era eso. No creo que a nadie se le ponga una buena tranca con ella. Es la típica tía que sólo me podría follar si llevara siete años sin sexo. La chica no quedó tranquila, no se le quitó el peso de encima, hasta que pudo decir orgullosa, como si tal cosa, que estaba saliendo con un famoso de quinta categoría. Un actor que hacía de secundario en una serie de TV de mierda. Un actor que hacía de secundario en una serie de TV de mierda que ahora mismo se estaría follando a otra gilipollas mientras ella estaba presumiendo de novio famoso de quinta categoría.
Pagué las tapas y empezamos a ponernos las chaquetas para irnos de la cafetería. Yo fui al baño. Mientras estaba en el baño la chica con la que salí le confesó a su amiga que nos habíamos enrollado. No pudo callárselo porque a las chicas les encanta presumir ante sus amigas la de veces que le han puesto los cuernos a sus novios.
-¿Te lo follaste?
-No. Sólo estoy jugando con él. Pero le he puesto los cuernos a mi novio 7 veces.
Salimos del local y nos separamos. La chica y yo fuimos hasta su portal. Me dio un beso en la boca, me sobó un poco la polla (que por supuesto no me puso tiesa) mientras yo le tocaba las tetas con el mismo placer de quien toca naranjas y me dijo que no me invitaba a subir a su casa, porque no quería follar conmigo. Yo hice un poco de pantomima, como que me molestaba. para reírme un poco más de todo. Pero realmente lo que menos me apetecía del mundo era eyacular en su vagina de putanga barata. Le hubiera vomitado en la cara si la hubiera visto debajo de mí, gimiendo como todas las zorras vacías que me he follado a lo largo de mi vida. Esta tía podrá follarse a cientos de miles de maricones y hombres-mujeres. Pero a un super hombre como yo, jamás en la vida. Es imposible.
Regresé a casa y, desde que abrí la puerta, me tiré un buen pedo. Algunas veces salgo con chicas para que me recuerden que como en casa, tirándome un buen pedo, no estoy en ningún sitio.