ADVERTECIA ANTES DE MARCHAR A “LA TIERRA DE LOS SUEÑOS”
Valiente guerrero:
Cuando comiences la larga ruta hacia “La Tierra de los Sueños” tendrás que enfrentarte a incansables y terribles enemigos. Por ejemplo, “Los Incrédulos” unos insectos, muy parecidos a los piojos, que viven entre los excrementos de los animales del bosque y que intentarán meterse en el interior de tu mente para paralizarte e impedir que des un solo paso hacia tu meta. Algunas veces tomarán la forma física de un buen amigo tuyo, otras de desconocidos caminantes con pinta de sabios. Pero siempre tratarán de conseguir debilitarte con el mismo mensaje: “Lo que deseas, es imposible”. Estos peligrosos seres, jamás han vivido –ni siquiera visto-“La Tierra de los Sueños” y se consumen en el fuego de la mediocridad. Han nacido muertos y vacíos. Si sucumbes ante ellos, les crees y renuncias, te poseerá la tristeza y la desidia. Te convertirás en un excremento seco y tu nombre jamás será inscrito en el “Libro de los Grandes”.
Cuando empieces a construir en mitad del desierto, y con tus propias manos, el barco con el que podrás volar y cruzar el cielo hasta llegar a “La Tierra de los Sueños”, deberás de enfrentarte con los orcos de “Eso no se hace así, tú déjame a mí”. Estos seres abominables son aun más peligrosos que los piojos incrédulos. Con engaños te inmovilizarán durante meses, prometiéndote que pronto llegará la ayuda que verdaderamente necesitas para poder hacer tu barco volador correctamente. Y cuando la ayuda a la que se refería llegue, te dirá que no, que se había equivocado, que es otra ayuda la que necesitas. Y te pedirá que sigas a su lado, inmóvil y esperando, mientras te cuenta bonitas historias para que te distraigas, para que envejezcas a su lado, hasta que te salga una larga barba blanca y finalmente mueras, sin haber obtenido absolutamente nada.
Lo que has de saber, oh bravo y valiente guerrero, es que todo aquel que sueña con “La Tierra de los Sueños” pertenece a ella. Que todo aquel que sueña con “La Tierra de los Sueños” posee todo lo que necesita, en su interior, para llegar hasta ella. Cuando tengas construido tu barco, emprende sin miedo tu viaje al cielo. No permitas que ningún otro ser lo conduzca. Eres tú el único que puede hacer que llegue a buen puerto. Es tu barco volador. Es tu deber luchar contra el viento, el dinero y los piojos que tratan de sabotear tu viaje. Y contra los que también viajan al mismo lugar que tú, en barcos construidos por otros soñadores a los que han matado o conservan sin sentido, mientas les chupan la sangre. Ellos se llaman, los “Vampiros Mediocres”: tratarán de matarte en pleno viaje, motivados por la envidia y el miedo. Ellos no brillan, tú sí. Y a tu lado, en “La Tierra de los Sueños” serian descubiertos.
El camino es largo, el cielo es muy alto. Mira siempre hacia tu destino, arriba, el cielo: nunca hacia abajo porque te poseerá el miedo. Ante tantas penalidades, una buena noticia, recibirás ayuda: hay otros seres como tú, reconócelos con cuidado y hónralos y ámalos hasta el final de tus días. Porque solo con ellos lo conseguirás y todo será más fácil.
En el barco vivirás con hambre y frío, pero no dudes jamás que llegarás al palacio de “La Tierra de los Sueños” donde, desde que naciste, te están esperando.






































