On November 9, 2009 by ezcritor

Quedo con una lectora para tomar una cerveza. Soy soltero, puedo quedar y follar con quien quiera. Aunque sea pensando en otra chica. Aunque sea para empezar a olvidarla. La chica que pasa de mí es una calienta pollas que va de dura. Pero no es nada. Es la misma basura que todo el mundo. Sólo que está un poco más buena que las demás y, bien, eso a los chicos nos vuelve débiles. Pero ya está. No soy un gilipollas para volverme loco por una subhumana. Puedo estar un par de semanas equivocado, luego despierto. Ya lo hice una vez, conseguí a la chica y no fueron los mejores años de mi vida precisamente. No quiero seguir siendo un sadomasoquista. Quiero ser feliz. Encontrar a una chica guapa, lista y cínica.
Llego a la cita. La chica está buena. Otra vez muy joven para mí. 22 años. Me gustaría follar, conocer chicas de mi edad, pero sólo se fijan en mí las de 20. Definitivamente no va a ser la chica de mi vida. Eso lo sé nada más verla. No brilla. Es otra subhumana. No tengo ganas de hablar con ella. No me sirve de nada salvo para un polvo.
-¿Qué tal? –saludo- ¿Nos vamos a follar?
-Joder –la chica se enfada- te tenía como una especie de “dios” o bueno quizá no tanto, pero como alguien especial, diferente. Pero eres la misma mierda que todos los tíos.
-Como si tú no fueras la misma mierda que todas las tías. Yo escribo sobre follar y sobre cagadas. No sé si te creías que era Eduardo Punset. A mi me gustaría ser mi perra. Mi perra es super feliz dos veces al día, cuando la saco a pasear. Yo, a lo sumo, soy feliz dos o tres veces al año.
-Realmente quería conocer los entresijos de tu mente, saber que rompecabezas tienes ahí dentro y además no ser una chica más sino que te acordaras de mí a menudo. Pero después de todo se me ha quitado al curiosidad. Me recuerdas a los tíos salidorros del chat a los cuales no les veo ni cerebro.
-Esos tíos del chat salidorros son, por lo menos, sinceros. Y nena, lo más seguro es que te terminarás casando con uno de ellos que se va de putas porque no hay nadie que quiera mamársela gratis. Así que despierta y deja de pensar que eres especial porque nadie lo es. Somos todos cerdos, pero vamos con caretas. Yo no.
- Te leía desde la perspectiva de una persona a la que nunca llegaría hablar, a la que leería sobre su vida desde la sombra. Después de esta conversación mi mente y mi maravillosa percepción sobre ti han vuelto a la tierra dejando al descubierto que no eres más que una persona humana más.
-Pues claro que soy una persona humana más ¿Quién te esperabas que iba a venir? ¿He-Man? ¿Un ser mitad hombre mitad águila?
La chica se enfada. Se va. Me voy. Me sigue. La agarro. Le doy un beso en la boca. Me quita la cara. Le agarro la cabeza con fuerza. Le doy un beso. Me besa. Le meto la lengua. Me mete la lengua. Le toco las tetas. Le digo que vayamos a mi casa. Me dice que no. Le digo que me voy a mi casa. Me sigue. En el metro no nos sentamos juntos. Por la calle caminamos separados. Ella detrás de mí. A mi me da vergüenza que me vean con ella. No porque sea fea, que no lo es. Si no porque no brilla. Cualquier que nos vea juntos sabe que yo no estoy interesado en ella salvo para follármela. Y eso me da vergüenza. Debería de ser más fuerte. Pero si estoy una semana sin follar transmuto en cerdo y no pienso. Entramos en mi casa. Follamos. Me pongo un condón. El condón más grueso que tengo. No quiero tener hijos con ella. Por nada del mundo quiero tener un hijo con ella. Me suicido si dejo embarazada a una subhumana.
-Si te volviera a ver podría enamorarme de ti –me habla tierna: un minuto después de yo haber eyaculado.
-Perdóname, no te quiero volver a ver –le aclaro.
-¡Pero me has follado!
-Y tú te has corrido cinco veces, yo sólo una. Dame las gracias y olvídame. Yo también quiero estar con mucha gente y no por ello esa gente va a estar conmigo. Se puede elegir con quien pasar el tiempo. Algunas veces ganáis, otras perdéis.
-Eres un cabrón –me dice- Te crees que eres alguien especial. Pero no eres nada.
Llora.
-No seas patética. No conviertas este éxito en un fracaso. Te has follado al eZcritor, al que antes escribía en el “20 minutos”. Masturbate pensando en mi y búscate un chico que te mantenga y te dé seguridad; uno al que ponerle los cuernos con remordimientos, de vez en cuando. Intenta ser feliz así: como todas.
Y se va. Y yo me quedo dormido. Es lo guay de follar en mi cama. Que después no tengo que ir a ningún sitio.