¡Los hombres hemos perdido!

Una de las cosas que deberían de advertirse en los libros de naturales de la escuela es que la mujer es el ser más poderoso de la Tierra.
-Estamos sometidos a la mujer -debería de recalcarnos nuestro tutor, desde temprana edad- No luchéis contra ella. Jamás vais a vencer.
Igual que algunos seres, se convierten a lo largo de millones de años y gracias a las asociaciones intraespecíficas en depredadores mortales, la mujer también ha ido evolucionando muy poco a poco, a lo largo de millones de años, hasta convertirse en la actualidad, en el ser más poderoso de la Tierra. Ellas son las reinas del planeta, de la situación y del instante. La situación sólo dará la vuelta si aparece un súper héroe de otra galaxia que las convierta en nuestras putas y esclavas. Una especie de Superman machista.
Somos muchos los hombres que nos empeñamos una y otra vez en querer protegerlas y “cuidarlas como frágiles diamantes”. Es imposible. Las mujeres son un agujero negro que siempre terminan por absorberte. Son un cachorrito que encontramos por la calle y que con el tiempo, al darle leche y pechuguitas de pollo, metamorfosean, mientras duermes, en una serpiente que te devora sin piedad una pierna.
Nos empeñamos en tratarlas con dulzura cuando ellas siempre están tramando cómo poner un cuchillo en nuestra garganta. Nos apiadamos de ellas, de sus lágrimas, cuando ellas jamás muestran piedad ni misericordia. Y mucho menos por nuestras lágrimas, de las que se ríen. Un hombre sabe perdonar, una mujer jamás. La mujer que dice que te perdona, te la tiene jurada. El hombre es estúpido, la mujer es inteligente. El hombre es el ciervo y la mujer la malvada dueña que da patadas por haberle derramado su copa de vino. Los hombres se contentan cuando comen un peón, las mujeres no paran hasta dar con el jaque mate.
El hombre del pasado tenía sometida a la mujer (mediante leyes físicas y sociales) porque la prehistoria no estaba tan lejos: en esa época habíamos aprendido a luchar contra feroces animales utilizando sólo nuestras manos y algunas rudimentarias armas. Sabíamos cómo contener a las bestias para que no acabaran con nuestras vidas. Sabíamos que cuando la mujer se “liberase” soltaría el diablo que llevan dentro y nos comería. Teníamos a la mujer sometida en casa como esas películas donde una familia esconde a un monstruo en el sótano. La mujer, ese monstruo, se amparó en la razón y en la lógica para librarse de estas cadenas. Ahora anda libre por la calle y en tacones, ha logrado llegar a la altura que le corresponde por poder. Sobre los hombres. Y una vez alcanzado ese lugar han dado una patada a la razón y a la lógica. Físicamente no hay una raza equivalente a la mujer. Somos poco para ellas. Ellas son capaces de correrse 30 veces en una sesión de sexo. Nosotros una, a lo sumo dos. La mujer, durante más de la mitad de su vida, es deseada, ha de ir con cuidado siempre para que no la violen varias veces al día. Al hombre no lo suele querer violar nadie. La mujer está hecha oro y el hombre de material sobrante: de material que se puede encontrar en cualquier esquina de la calle. Entre la basura.
Algunos hombres, como yo, hemos conseguido herir y reírnos de algunos de estos seres superiores en algún momento de nuestra vida. Hemos conseguido utilizar a estas diosas y lavar las suelas de nuestros zapatos con sus lenguas. Nos hemos sentido entonces míticos, nos han alabado el resto de hombres esclavizados por tamaña proeza y hasta nos hemos convertido, por ello, en objeto de deseo y codicia a los ojos de muchas mujeres alfas que han visto en nosotros un trofeo a su altura. Para poner un símil fácil de entender, hemos sido alguna vez, ese sastrecillo valiente que logró tumbar a siete gigantes de un sólo golpe.
No obstante, cualquier héroe sabe que su destino es siempre e inevitablemente, morir a manos de una mujer. Por supuesto he hablado, durante todo este texto, de la mujer bella. Las mujeres feas están en lo más bajo de las pirámides del poder. Si eres una mujer fea, no eres nada. Eres menos, incluso, que un hombre cualquiera.









que buena!!!, me hizo recordar los diarios, cuando abusabas del deseo y te tirabas a las turistas, pero con la virgen maría eras un weon mas que se achicaba, toda la razón con este texto , exagerado , a tu estilo pero cierto!!
Mujeres…no en vano en una época las prendíamos fuego…
Jodó, ezcritor, sigues con tus mismas paranoias de siempre. Así me gusta, que la cosa no cambie aunque cada vez estemos más desplumados. Kikirikí
Ufff, menos mal que nací guapa y tengo al alcanze todos los tacones que se me antojen…hoy voy a comprar unos!
Enhorabuena, Ez !!
jaja,no sé que sentido tiene el video,jaja de todas maneras me ha gustado el post.
Yo tengo 31 años y soy virgen y eso que tengo una novia formal desde hace casi 3 años. Lo único que puedo hacer es escribir este diario al respecto. Yo como hombre he perdido mucho, quiero una guerra para poder hacer violaciones masivas y tener esclavas… aunque pase un poco de hambre o pierda un ojo o un dedo podré violar legalmente y ser FELIZ.
perdi la virginidad a los 13 con una chica que me hizo sexo oral en bañador tumbados en la cama, recién llegados de la piscina
lo grabe en video y ese es el día mas feliz de mi vida
descubrí las mujeres
FALO VIRGEN DE V
Follar,cagar, comer y matar. No parece que hayas evolucionado mucho desde el Cromagnon chaval. Háztelo mirar.