De cómo Sarah (México) recibió y leyó “20 Polvos”
Tengo la gran suerte de que me compran tantos libros en España como en México. Al principio los lectores mexicanos sólo eran el 15%. Ahora se han convertido en el 50%. A mí esto me parece un milagro ¡Jamás he estado en México! Hoy una lectora de México llamada Sarah me ha hecho llegar esta foto y esta “crítica-crónica” que he leído con una enorme sonrisa en la cara y con una enorme erección en el pantalón. MUCHAS GRACIAS.

“Te he prometido una crítica, aunque no sé si lo que escribiré es propiamente una crítica ya que el análisis y demás cosas no se me dan mucho, por lo que me he decidido mejor a escribirte lo primero que salga de mi cabeza, describirte lo que tu obra me ha causado, emocional y mentalmente e incluso físicamente (que ese cosquilleo entre las piernas no ha sido de gratis). Comenzamos:
Me ha gustado, que va, me ha encantado y me ha vuelto loca, lo he devorado desde que lo tuve entre mis dedos. Acostumbro leer, no mucho, no tanto como quisiera, mi pequeña parte de subhumana no me lo permite, tengo otras responsabilidades que no me dejan tanto tiempo para la lectura como quisiera, sin embargo siempre tengo un librillo en mi mesa de noche, la rapidez con la que leo va en función al interés que me causa el libro, algunos me duermen, como el que estaba leyendo antes de empezar el tuyo; tengo una consigna o un hábito mas bien, no leo más de un libro a la vez y no empiezo un libro hasta terminar el que ya he comenzado; con 20 polvos empezamos mal ¿o bien? Decido visitar a mamá, casi nunca lo hago, unas horas antes me han dado una mala noticia, no me siento muy contenta que digamos, llego a su casa y enseguida me informan, te ha llegado mensajería, pah! estados de cuenta del banco, gran cosa –digo-, no, me replican, es un paquete de España, enseguida se dibuja una sonrisa en mi rostro, una mezcla de emoción y de pillería, como cuando haz hecho algo “malo” pero lo has disfrutado, muero por abrirlo, puta madre NO PUEDO, hay niños en casa ¿Qué tal si lo agarran? No seré yo la que los traumatice enseñándole las primeras fotos porno a una edad que no es debida, ni manera, me aguanto, no creo resistir, quiero encerrarme en el baño romper el envoltorio como si fuera regalo muy deseado, soy fuerte, me aguanto, no soy tan fuerte, como rapidísimo, engullo la comida, nos vemos mami, regreso otro día, me subo al coche, salgo como un bólido, mi coche se convierte en un DeLorean, apenas alcanzo a dar la vuelta a la casa y me detengo, subo los cristales, pongo seguro a las puertas, estoy por abrir la caja de Pandora, estoy segura, trato de arrancar lo más rápido y salvaje posible la envoltura ¡Maldito Rafael, le ha puesto mucha cinta! Por fin tengo el libro entre mis manos, leo la primera página, me río, risita nerviosa, me pone demasiado. Ahora tengo “un problema” ha llegado antes de lo que esperaba y no me ha dado tiempo de acabar el libro aburrido que ocupa mi mesita de noche en este momento, no puedo empezar 20 polvos sin acabar el de la mesita, malditas obsesiones ¡Ya basta Sarah! Qué es esa putada de que no puedes empezar este libro porque tienes otro, me dejo llevar, me paso las obsesiones por el culo, ya estoy grandecita, LO VOY A LEER, entro en razón ¿Qué hago con el coche parada a media calle? Conduzco hacia a mi casa
–Hola amor, beso a mi novio, le beso demasiado, no quiero levantar sospechas “he hecho algo malo”. Me pregunto ¿qué hace aquí a esta hora? ¿No debería estar trabajando? no lo digo, no soy tonta, subo las escaleras, me encierro en mi cuarto ¡Genial, el universo conspira en mi contra! No podré empezar el libro ahora, que tal y me sorprende leyéndolo, tranquila Sarah, no pasa nada, es un libro, solo eso –me digo a mi misma- me tranquilizo; me quito la ropa, saco el libro de la bolsa, me acuesto a leer, leo el aviso “Si su pareja le pilla leyendo este libro va a pensar cosas muy malas de usted”, lo sabía, bueno ya, me vale. Primer capítulo, la virgen María, muero de risa, a medida que pasan las páginas me engancho mas, recuerdo que tenía una cita por la tarde, la cancelo, lo siento Fulanita, no podré ir me siento mal, me ha bajado y sabes que en esos días no doy una, miento, el libro me impide salir de cama, es ahí cuando me doy cuenta, Rafa lo ha logrado, ha logrado lo que grandes como Vargas Llosa, Palahniuk y Cortázar han logrado conmigo, que me quede en cama sin hacer nada mas que leer, que me desvele, porque me mata la curiosidad de seguir leyendo, consumen mi vida, consumen mi tiempo, no puedo hacer nada al respecto, no puedo hacer las cosas que usualmente hago porque prefiero el libro por sobre cualquier otra cosa o actividad, es como si pusieran una barrera que me impidiera separarme del libro. Llego a la mitad mas o menos, entra mi novio al cuarto, estoy caliente, dejo el libro, te ves cansado corazón ¿Por qué no te acuestas un rato? Se acuesta, le beso, me pongo arriba, cogemos, lo hago con el, pero para mí no es el, me imagino que es Sig. Se acabó el libro por hoy. Al día siguiente salgo para el trabajo, no me olvido de meter el libro a la bolsa, en un rato libre comienzo a leerlo, me pone demasiado, de nuevo empiezo a sentir el cosquilleo entre las piernas ¡no es de Dios! Este no es lugar para masturbarse, me rehúso, ni manera, tengo que parar de leer, porque como siga voy a acabar tocándome y pegando de gritos en el trabajo, decido leer en la comodidad de mi cama, deseo que pasen rápido las horas para irme. Por fin dan las 3, puedo irme a casa, en el camino compro algo rápido para comer, una vez mas me encuentro devorando mi comida, me urge meterme a la cama, una vez adentro me decido a continuar la lectura entre risas y calentones, pego carcajadas, esa historia de Fari’a me provoca demasiada risa, no debería, debería parecerme desagradable, inhumano, pero en realidad me parece todo lo contrario, me parece que el tipo ha hecho lo correcto, pasa el momento de las carcajadas, viene lo caliente de nuevo, este tipo es un maldito semental, que ganas le tengo, no puedo evitarlo, ni siquiera quiero evitarlo, dejo el libro de lado, empiezo a tocarme, pienso en Sig, acabo, retomo el libro, lo más rápido que puedo, no tan rápido porque llegando al final me pasa lo que siempre me ocurre con los libros buenos, no quiero que se acabe, pasa lo inevitable ¿Qué? ¿Eso es todo? ¡Quiero más! Pensé que Svieta o como se llame su actual esposa sería la salvadora, supongo que cómo has dicho, para eso ya tendremos El comedor de coños, libro que no me pienso perder. Me invade la nostalgia, esa que te deja acabar un libro que has disfrutado mucho y que desearías que no acabara jamás. No hay de otra, ahora tendré que comprar todos los libros de este tipo, ha entrado al ranking de favoritos, a mi top ten de la literatura…
Vaya, veo que esto para nada ha sido una crítica, mas bien ha sido algo así como una Crónica de un libro esperado. Pero bueno espero haberte dejado claro que me ha encantado y que eres un GRANDE, un crack, un Bukowski de nuestros tiempos, hasta me has parecido un Marqués de Sade contemporáneo. Leo tu libro y no entiendo como no eres millonario si escribes como escribes, si enganchas desde la primera página, si tienes un estilo único e irreverente, solo puedo atribuírselo a que este mundo esta lleno de subhumanos y no de superhombres como tu, de subhumanos que leen Crepúsculo, que leen a Coelho, y que no se atreven a leer a Rafael Fernandez. ¡Me ha encantado atreverme y descubrirte!
Un beso muy grande hasta Madrid!
Sarah.”
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Como os conté en el post anterior, el año empezó encontrando a mi padre por internet en circunstancias paranormales. Mi padre nos abandonó cuando yo tenía 4 años. Desde el día 1 de enero del 2012, mi padre y yo llevamos escribiéndonos sin parar más de 30 largos emails donde ha ido contestando, con todo lujo de detalles, generosidad y mucha valentía, mis preguntas. Preguntas muy duras y escabrosas. Contaros que esto ha sido peor que cuando descubrí “Breaking Bad” y no podía hacer nada más que ver episodios. He pasado estos dos días sólo mirando mi bandeja de gmail y dándole a actualizar, esperando sus emails, durmiendo lo mínimo, enfermo por conocer la parte de mi pre-vida que me faltaba. Estos días he sentido a mi madre muerta muy cerca de mí: leyendo esos emails a mi lado y cuidando que mi padre no me hiciera daño con sus revelaciones.



































